No es ninguna primicia pedir frenar el flagelo criminal sobre nuestro país, es una necesidad absoluta urgida de atención de cuantos vivimos dentro de los límites del territorio salvadoreño, pero, debió señalarlo la Embajada de los Estados Unidos para que fuera noticia.
Lo interesante, es el hecho que la violencia tocó fondo, antes lo dijo FUSADES, pero ahora si irá en serio, pues lo dice una (la) voz autorizada (que pena).
Las demás instituciones, responsables de este problema, sufren de una tibieza que espanta y disgusta, como también las frías opiniones de personajes timoratos como el Arzobispo.
En cuanto a los políticos y sus partidos, están inmersos en cosas fuera de las expectativas de sus electores, y la sociedad, desconfiada y aturdida no reacciona, aunque si lo manifiesta al través de las encuestas.
Por lo demás, el Ejecutivo, debe abandonar el populismo, ser realista y honesto en las medidas manifestadas, pues hay tratados internacionales suscritos a respetar, y no “es dándole por su lado” a la gente aprovechando su preocupación. Igualmente, las cárceles no son solución, sólo una corrección, pero acompañadas por medidas sociales y con sentido humano. Urge más educación al alcance del salvadoreño, invertir en su formación académica más que en carreteras.
La embajada estadounidense no ve la condena pública, ve sólo resignación (y quien no en tan permisivo gobierno). Pero basta con escuchar rumores de “sombras negras”, justicia por la propia mano del pueblo, para caer en el más elemental sentido común de la desesperación y falta de credibilidad sustentada por las instituciones oficiales, y estas pescar en río revuelto con propaganda deshonesta, aprovechando “la cultura de la angustia” del pueblo.
No existe voluntad política, eso también es evidente. La crisis de las instituciones oficiales, señaladas por la embajador, es notoria más allá de las fronteras.
Todos se están beneficiando de la confusión, hasta las pululantes iglesias cual tiendita de barrio, ofertando soluciones irreales, irrespetuosas, que rayan en la delincuencia y el timo.
Pero tenía que decirlo la Embajada... Por lo menos la alerta roja ya se dio.



