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El Salvador, Lunes 21 de Mayo de 2012
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Jueves, 22 de Junio de 2006 / 13:13 h

Despúes de la tormenta no viene la calma

El sol había encontrado un lugar en la pequeña comunidad conocida como el “Paso Puente”, en Tonacatepeque, departamento de San Salvador, la tarde del martes, contrario a lo que sucedió hace tres días cuando la tormenta dejó sin techo las 168 humildes viviendas de la zona.">   Versión para Imprimir


Muchos niños de la comunidad disfrutan los sanos juegos a pesar de las precarias condiciones en que viven.

Fotos: Leonel Ibarra

Patricia Meza
Redacción Diario Co Latino

El sol había encontrado un lugar en la pequeña comunidad conocida como el “Paso Puente”, en Tonacatepeque, departamento de San Salvador, la tarde del martes, contrario a lo que sucedió hace tres días cuando la tormenta dejó sin techo las 168 humildes viviendas de la zona.
Estas casas ahora lucen más “remendadas” que antes, porque los fuertes vientos se llevaron los techos y sembraron incertidumbre en el lugar.
Este miércoles, la radio local había hecho un llamado para recoger algunos víveres, que paliarían en una mínima cantidad las necesidades de las familias afectadas por la lluvia y que forman parte de más del 50 por ciento, según cifras no oficiales, de la población que vive en pobreza.
“Perdimos los techos”, dijo Sonia López, mientras hacía una lista de lo que más necesitan entre ello: láminas, cartones, clavos, duralitas, incluso ropa y alimentos.
La esperanza de que alguien les tienda la mano, en estos momentos en que las tormentas todos los días siguen amenazando, es lo que los motiva a seguir en el lugar, agregó López.
En la comunidad, los recuerdos de la noche del lunes denotan tristeza y ganas de llorar.
“Se puso una gran negrura en el cielo y cuando se juntaron las nubes, se formó un remolino que levantó los techos… vimos como todo se lo llevaba la tormenta”, recordó López, Presidente de la Directiva de la comunidad y quien es el motor para buscar ayuda.
López dijo que la noche de la tormenta fueron llevados a la guardería del distrito Italia y allí estuvieron albergados, hasta el martes que decidieron regresar al “paso Puente”, a cuidar sus pocas pertenencias y ver como “remendaban”, los techos.
El Ministerio de Gobernación les habría facilitado colchonetas en la guardería, pero hasta la fecha no han recibido más ayuda.
“Ellos están monitoreando las zonas de riesgo, a las orillas de los barrancos o los ríos, pero aquí es plancito y también corremos riesgo”, dijo López, mientras era rodeada de un grupo de mujeres de la comunidad que fueron afectadas.
El alcalde de Tonacatepeque, del partido FMLN, ha mostrado el interés de ayudarnos, pero no tiene recursos, señaló la humilde mujer.
El terreno en el que viven se los donó el ISTA, en el lugar no hay edificaciones de cemento, solo se observan champas de lámina, que en el día son hornos y en la noche no calientan y hace mucho frío.
La solidaridad en el lugar es latente, pobres ayudando a pobres, compartiendo las pocas láminas que tienen o dando albergue los que han logrado poner su techo, a los que aún permanecen bajo la intemperie.
“Yo he logrado levantar de nuevo mi casita… la hermana Sonia me regaló unas láminas”, comentó María Guadalupe Pérez, mientras señala su humilde vivienda cubierta de plásticos.
En esta comunidad viven por lo menos 600 niños, la mayoría están a cargo de madres solteras, abuelos u otro adulto que los cuidan.
La tormenta del lunes solo se sumó a una serie de tragedias que han vivido estas familias que viven en extrema pobreza, que en algunos casos ya han sido afectados por los fenómenos naturales y por “estafadores” que se han aprovechado de sus necesidades.
López, por ejemplo, perdió su vivienda en Juayúa, departamento de Sonsonate, en el terremoto del 13 de enero de 2001.
Luego buscando donde reubicarse fue engañada, junto a 485 familias, por un hombre que les vendió un lote allí donde hoy es la comunidad “Paso Puente”, cuyo nombre nace a raíz de que el lugar era ocupado por familias pobres que esperaban reubicación.
Pagaron durante 6 meses $40 dólares, al final descubrieron que los estaban estafando.
Este sujeto, a quien los lugareños identifican como Pedro Martínez, nunca fue enjuiciado por las autoridades y tanto era su codicia que les pedía a los habitantes hasta gallinas en pago.
Posterior a esto enfrentaron la delincuencia, los asesinatos y las violaciones que llegaban a ejecutar a la comunidad grupos de delincuentes, aprovechándose de que el lugar era muy oscuro.
“Eso lo hemos superado … conseguimos que nos pusieran la luz, a la fuerza porque no querían”, agregó la mujer.
Los servicios de tren de aseo son servidos por la alcaldía, el agua potable la reciben de una bomba del distrito Italia o van a los nacimientos de una quebrada.
La mayoría de estas familias subsisten de trabajos informales, compran a agricultores de la zona rábanos, pepinos, hortalizas , sandías, entre otros, para revenderlas.
Otros venden agua en los semáforos, lustran zapatos, cortan grama para llevar un poco de dinero a sus hogares ubicados en lotes de 10 por 15 metros y los cuales están en proceso de legalización, porque el ISTA ya les cedió los terrenos.
También hay casos como el de Petrona Hortensia Calderón, de 29 años, quien tiene un niño, y para garantizarle la comida se dedica a hacer mandados y acarrear agua en cántaro por lo que cobra 25 centavos de dólar.
Los habitantes del “Paso Puente” hacen un llamado a las instituciones públicas, a la empresa privada o personas de buen corazón, que les ayuden a recuperar sus techos.
También recuerdan que hace dos años llevaron una carta a la embajada de España, otra a la embajada de Italia y una más a la Secretaría de la Familia (SNF), en donde pedían que les ayudaran para construir sus casas o por lo menos que les regalaran lámina, costaneras, cuartones, clavos entre otros.
“En ese entonces no recibimos respuestas, pero ahora si necesitamos de ellos”, dijo López.
En esta comunidad, cada vez que el cielo se pone oscuro, hay temor.
Las mujeres, los hombres y los niños (as) se ponen a orar para que Dios tenga misericordia de ellos.


Luis Hernández Murcia repara el techo de su vivienda, dañada por las torrenciales lluvias. Esta es la otra cara de un país de “renta media”, como lo clasifica el gobierno y los grupos poderosamente económicos.

El sol había encontrado un lugar en la pequeña comunidad conocida como el “Paso Puente”, en Tonacatepeque, departamento de San Salvador, la tarde del martes, contrario a lo que sucedió hace tres días cuando la tormenta dejó sin techo las 168 humildes viviendas de la zona.">   Versión para Imprimir


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