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El Salvador, Lunes 21 de Mayo de 2012
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Lunes, 19 de Junio de 2006 / 13:48 h

Barco de La Paz trae esperanza a El Salvador

Son las ocho de la mañana del sábado 17 de junio. Un barco blanco con mil 100 pasajeros anuncia su llegada al Puerto de Acajutla. ">   Versión para Imprimir


La delegación del Barco de La Paz, visita Guarjila, en Chalatenango, para conocer el lugar donde el padre Jon Cortina trabajó por los niños desaparecidos.

Fotos: Margarita Salguero

Margarita Salguero
Redacción Diario Co Latino

Son las ocho de la mañana del sábado 17 de junio. Un barco blanco con mil 100 pasajeros anuncia su llegada al Puerto de Acajutla.
Japoneses con acompañantes de El Salvador, Corea, Inglaterra, Canadá, Nueva Zelanda y otros países comienzan a descender en territorio salvadoreño con una misión… conocer la situación sobre la construcción de paz, los derechos humanos, la protección del medio ambiente y desarrollo sostenible en nuestro país.
Una carta dirigida al Presidente de El Salvador es una de las peticiones que la tripulación ha firmado para que el mandatario asuma, como jefe de Estado, su responsabilidad ante la violación de los derechos humanos como la desaparición forzada de niños y niñas durante el conflicto armado, y exigir condiciones que garanticen el Estado de derecho en El Salvador.
“Esta situación de niñez desaparecida ha impactado mucho a los japoneses porque no se imaginaban que estos chicos fueran raptados, usurpados de las invasiones de la guerra que hizo el ejército”, expresó Ana Francis Góngora, maestra salvadoreña invitada al Barco de la Paz.
Asimismo, agregó que el tener centros comerciales y grandes carreteras en el país sólo representa un espejismo que esconde una realidad que va más allá de un a aparente desarrollo: La falta de esclarecimiento de los jóvenes desaparecidos.
“Hay una necesidad de hablar con la verdad. Tiene que haber una voluntad política para que avancen los Acuerdos de Paz”, expresó.
Por su parte, Mario Sánchez, Gerente General de Pro Búsqueda, afirmó que El Barco de la Paz es un movimiento solidario de intercambio educativo en derechos humanos que invita al presidente a revocar la ley de amnistía porque ésta impide las investigaciones de violaciones de derechos humanos durante el conflicto armado, exigen también se ratifique la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas.
De igual manera, en la carta, se pide al mandatario realizar una investigación “seria y responsable para esclarecer el paradero de todos los niños y las niñas desaparecidos, así como la petición de que se realicen las gestiones pertinentes para que el delito de desaparición forzada, regulado en el Código Penal Salvadoreño, se adecue a los estándares internacionales.
“Aunque el Estado ha negado sistemáticamente el tema de desaparición de la niñez, es un tema que trasciende a otros niveles”, manifestó Sánchez.
A su vez, Guadalupe Mejía, miembro de la Federación Latinoamericana de Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM), señaló que es importante que los jóvenes y otras personas vengan a conocer lo que pasó en El Salvador durante el conflicto armado.
“Una cosa es la noticia que llega a Japón y otra es que vengan y escuchen directamente de las víctimas lo que pasó en nuestro país. Esto es con el fin de que lo demos a conocer y jamás se repitan estos hechos de guerra en nuestros países”, subrayó.
Esta Federación también recolectó firmas durante este evento para apoyar la convención que protege a todas las personas contra las desapariciones forzadas. Dichas firmas serán entregadas durante la reunión que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, realizará el próximo 29 de junio.

Un turismo responsable
Si bien el Barco de La Paz transporta gente que visita muchos países, esto no significa que sus pasajeros viajen sólo en calidad de turistas, porque a bordo de este medio de transporte aprenden y estudian temas sobre los derechos humanos, medio ambiente y desarrollo sostenible. Incluso, invitan a conferencistas, activistas, académicos y otros profesionales para que en el barco ofrezcan conferencias y expongan la realidad económica, política y social de cada país que visitan. Después forman parte de programas de intercambio y de estudios cuando llegan a su país.
“La gente en el barco viaja pero también estudia y quieren conocer y aprender la realidad de cada país. Una de las razones de venir a El Salvador es tocar el tema de la paz y la reconciliación de los derechos humanos que, según hemos entendido, no es un país dentro de América Latina que ha logrado la paz social y es importante estudiar las razones del por qué el gobierno todavía no ha reconocido su responsabilidad durante la guerra civil en El Salvador”, sostuvo Lauren Norest, Coordinadora del Barco de La Paz.

Conociendo de cerca la realidad en Guarjila
Luego de arribar en el Puerto de Acajutla, cuarenta pasajeros japoneses dirigieron su destino hasta Guarjila, en Chalatenango, lugar donde el Padre Jon Cortina, fundador de Pro Búsqueda vivió, y donde nació la iniciativa de localizar los niños, buscar la justicia para las víctimas y la digna reparación de las mismas.
A pesar del cansancio y el calor que mostraban los visitantes, esto no se convirtió en impedimento para que dispusieran su empeño en lo que verían y escucharían en Guarjila.
Después de aproximadamente tres horas de viaje, las comunidades de Arcatao, San Antonio Los Ranchos, Ignacio Ellacuría, San José Las Flores, ya estaban preparadas para recibir a la delegación japonesa.
Una porción de semita, acompañada con salsa de tomate, y un vaso de atol de piña fue el plato que los acogió.
Aníbal Franco, miembro de la Junta Directiva de Guarjila, ofreció la bienvenida a la República de Japón y a Pro Búsqueda, institución que apoyó la actividad. Con aplausos de los habitantes se dio por inaugurado el evento.
La carta firmada por los tripulantes fue entregada a los pobladores de Guarjila, la cual será llevada al presidente el 26 de junio, Día Mundial contra La Tortura.
“Memoria de un recuerdo” fue la muestra de Danza Contemporánea que la compañía de teatro TNT presentó entre los asistentes, la misma explicó, con su puesta escénica, la historia contemporánea de los habitantes de las comunidades de Chalatenango.
A continuación Suyapa Serrano, cuyas dos hermanas desaparecieron a principios de los ochenta, entregó su testimonio a los japoneses. “Es muy duro para nuestras familias no saber dónde están nuestras hermanas. Mil gracias por visitar nuestras comunidades y saber el dolor que sufrimos y esperamos, por medio de otros países, que nos puedan ayudar en esta causa”, comentó.
José Gilberto Martínez, quien desapareció de Morazán a la edad de seis años, a manos de un soldado del Batallón Atonal, en 1981, también compartió su testimonio. Las preguntas de los japoneses, por medio de una traductora, empezaron a surgir. “¿Cuál es su relación con su familia biológica hoy? ¿Cómo es el proceso de investigación de Pro Búsqueda? ¿Quién paga los costos por realizarse una prueba de ADN?” fueron algunas de las interrogantes dirigidas a las víctimas de desaparición como a los miembros de Pro Búsqueda. Posteriormente, la delegación japonesa dedicó una melodía a los habitantes de Guarjila. Esta, traducida al español, hablaba sobre la importancia de seguir adelante, de no perder la esperanza y seguir viviendo.
De igual manera, los habitantes comentaron a los japoneses sobre los altos precios de los servicios básicos que el país atraviesa y de la explotación minera que empresas internacionales están realizando en la zona. “Le decimos a la delegación que haga presión para que esto no se extienda”, expresaba un habitante de la comunidad.
Al final, el grupo musical de Guarjila, ofreció una canción, la cual está dedicada a la memoria del Padre Jon Cortina: “Cincuenta años se cumplen desde que llegaste a El Salvador”, “Por eso siempre Guarjila re recordará” decían algunas de las estrofas. Luego, hubo intercambio de recuerdos. Los japoneses entregaron una botella de vino de arroz y los habitantes de Guarjila regalaron un tallado de madera de El Salvador a la delegación de ese país asiático.
“Antes de venir a El Salvador no sabía nada de este caso de niños y niñas desaparecidos y todos los japoneses aprendimos mucho. Todavía hay gente que está viviendo con la historia. Lástima que no tuvimos más tiempo de hablar con más gente para escuchar más testimonios”, lamentó Mine Karaki, visitante japonesa.
A través de dramatizaciones, dibujos y fotografías, esta delegación japonesa compartirá con el resto de la tripulación todo lo que escucharon en Guarjila, cuando se dirijan en el barco rumbo a Acapulco, su próximo destino.
El Barco de La Paz es una organización no gubernamental japonesa que, además de buscar soluciones a los conflictos del noreste asiático, tiene por principal actividad organizar actividades educativas y de intercambio de experiencias en un barco de pasajeros. Este barco recorre el mundo tres veces al año. La visita a El Salvador constituye el viaje 53 desde su fundación en 1893, después de haber visitado Jamaica y Puerto Cristóbal y Balboa, en Panamá durante los últimos meses.
En el 2002, este barco obtiene el estatus consultivo de las Naciones Unidas que le permite actuar como observador de las conferencias de la ONU.


El Barco de La Paz atraca en el Puerto de Acajutla con cientos de turistas japoneses.

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