
Pascal Lamy, Director General de la OMC.
Francisco E. Valencia
Redacción Diario Co Latino
La Organización Mundial de Comercio (OMC), con sede en Ginebra, Suiza, es una entidad multilateral de acciones complejas y simples a la vez. De ahí que conocerla, desde su interior, es todo un reto. Ese reto lo corrieron 17 periodistas de América Latina, invitados por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES), en cooperación con la OMC, la UNCTAD y la OIT.
La simpleza radica en su principal ocupación: “Determinar las normas que rigen el comercio entre los países, a escala mundial o casi mundial”. Es decir, “liberalizar el comercio”.
Pero, también, es el foro mundial donde los gobiernos miembros «tratan de arreglar los problemas comerciales que tienen entre sí. Ambas actividades, sin embargo, transcurren por procesos sumamente complejos. Así por ejemplo, todo acuerdo debe ser producto del consenso entre los países miembros.
La OMC fue fundada el uno de enero de 1995, creada tras las negociaciones de la llamada «Ronda de Uruguay», desarrollada entre 1986-1994, y actualmente la integran 149 países. Los representantes de cada nación en la OMC, representan a países o a los gobiernos. El mundo está dividido en tres tipos de estados o naciones, a saber: los países Desarrollados, los países en Desarrollo y los Países Más Necesitados.
En América Latina, solo Haití está ubicado en la tercera categoría, es decir, que El Salvador se encuentra entre los países en Desarrollo, al mismo nivel de México, Brasil, Colombia, Argentina, lo que para cualquier salvadoreño sonaría absurdo.
Y es que la OMC también es el mundo del absurdo, por ejemplo, en cuanto a determinar que es un producto agrícola y un producto no agrícola. De repente, se acepta, que la ballena está en la Agricultura, y que los camarones pueden ser de productos no agrícolas, etc. Lo más absurdo es que llegar a esa distinción es motivo de sendas discusiones entre naciones.
La OMC es la continuidad mejorada de lo que fue el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), creado con 23 miembros en 1947.
En la OMC se habla de estado o territorio aduanero distinto, este último concepto se refiere a localidades como Taiwán y Hong Kong, que si bien no les dan status soberano, sobre todo al primero, pues el segundo ya es parte territorial de China, se reconoce, en alguna medida, sus modalidades independientes, comercialmente hablando.
Desde 1995 a la fecha, 21 gobiernos han culminado el procedimiento de Adhesión, uno ha concluido “las negociaciones”, 29 están en proceso de adhesión y un gobierno ha solicitado adherirse a la organización. Este proceso, por supuesto, también es complejo. Primero, el país interesado debe iniciar conversaciones con otro país interesado en mantener relaciones comerciales, es decir, de forma bilateral, el que prácticamente le dará el primer aval, y segundo, llevarlo al Consejo General, la máxima instancia del foro multilateral, donde recibirá el sí de todos los miembros, para poder finalmente ser miembro de la OMC. Entre estas dos etapas debe cumplir toda una serie de compromisos, como: preparar un informe, presentar la lista de mercancías y el proyecto de protocolo de adhesión.
El tiempo que dura un periodo de adhesión puede durar, normalmente, seis o siete años, aunque China, que fue aceptada en 2001, tardó catorce años, y Rusia, que está en proceso y en la etapa bilateral, lleva trece años. Mientras que Vietnam y Estados Unidos concluyeron las negociaciones a mediados de este mes.
Solución de Diferencias
No menos complejo que el proceso de adhesión es el proceso de Solución de Diferencias, que también contempla tres etapas, una a nivel bilateral y dos a nivel multilateral. Y es que la OMC no sólo acuerda las reglas comerciales, sino que se convierte en el foro de solución de diferencias.
Es decir, si alguien viola una norma que regula el comercio mundial, el país afectado puede acudir a la División de Asuntos Jurídicos, para comenzar el proceso de solución.
El primer paso es de Consultas, en forma bilateral, si no se resuelve el “conflicto comercial” en esta instancia, pasa a una segunda etapa, en la que interviene un tercero. Aquí se habla de la conformación de un Panel (una especie de tribunal, los cuales no emiten sentencias, sino informes) y también del Órgano de Apelación. Y, finalmente, pasa a la tercera etapa, que es la Implementación de las resoluciones. Los informes, que adquieren fuerza legal cuando son aprobados por todos los miembros no ejercen doctrina jurídica para próximos casos similares.

Sala de reuniones del Consejo Ministerial en la OMC.
No al Proteccionismo
Sin duda alguna, entre las mayores preocupaciones de la OMC está el Proteccionismo, combatirlo es complejo como la normalización misma del comercio libre. Por cierto, el país que más políticas proteccionistas mantiene es Estados Unidos, sobre todo, en el tema agrícola.
En esta temática, la OMC contemplan tres situaciones “peligrosas”. En primer lugar la existencia de Dumping, que se da cuando un producto de exportación tiene menor precio del valor normal. De ahí que, un tema de rigor es el Antidumpig, que generalmente se combate mediante un arancel.
Otro aspecto que vigila la OMC, en el marco de las normas comerciales establecidas son las subvenciones que provoquen distorsiones en el mercado, llamadas subvenciones prohibidas. Esto significa que hay subvenciones permitidas. Hasta hoy, la agricultura, no ha sido mirada por el ojo del proteccionismo, pues, está regida por “Reglas Especiales”, no obstante, de la declaración de Doha, a la fecha, ya es tema de discusión.
Y, tercero, las Salvaguardias, las cuales son permitidas, si o solo sí, se dan en casos de emergencias, y por periodos determinados. El antídoto recomendado por la OMC para las prácticas proteccionistas, son los aranceles.
El nudo gordiano de las negociaciones actuales de la OMC
Esa modalidad de llegar a acuerdos y los temas en discusión, mantienen entrampadas las negociaciones en la OMC, desde hace casi tres semanas.
Las negociaciones actuales son puntos pendientes de la Cuarta Conferencia Ministerial desarrollada por la OMC, entre el 9 y 13 de noviembre de 2001, en Doha, Qatar. En esa oportunidad, se pusieron fechas límites para llegar a acuerdos, que culminan el próximo mes de junio.
De una veintena de temáticas, tres son las más sensibles, y por lo tanto complicadas para alcanzar consenso, a saber: el tema agrícola, que hasta hoy estaba fuera de toda normativa de la OMC, el tema de los servicios, y bienes industriales.
Obviamente, el tema más álgido es el de Agricultura, en la que se encuentran tres propuestas. Una, la de Estados Unidos, que pese a representar el 9% de las exportaciones e importaciones a escala mundial, para América del Sur y Central significan el 28.9% de las exportaciones.
Los tres aspectos que enfrentan las negociaciones son la reglas diferenciadas, las excepciones y las barreras no arancelarias. En cuanto a acceso de mercados, los temas son los aranceles, los contingentes arancelarias y las salvaguardia especial.
Las ayudas internas que cada país de a la agricultura se ven tres situaciones distintas, identificadas como caja ámbar, caja azul y caja verde, toda una maraña que no está, por supuesto, al alcance de los ciudadanos. En la primera caja, prevé los apoyos “vinculados al comercio y producción que incluye sostenimiento de precios y subvenciones”, considerados distorsionantes del mercado. En la segunda, contempla “pagos directos que normalmente serían clasificados como distorsionantes del comercio pero que se otorgan en virtud de acuerdos para limitar la producción”, y, en la tercera, se contemplan las medidas de apoyo que “no tienen efectos de distorsión en el comercio y producción”, que se refiere a temas de investigación agrícola, lucha contra plagas, etc.
Además de lo anterior, el tema que tiene en ascuas la actual ronda de negociaciones es la falta de acuerdo en las “bandas”, es decir, los recortes en los aranceles. Aquí también hay tres posturas, o sea, tres bandas. La primera la representa Estados Unidos, quien plantea recortes entre el 31 y 70%; la segunda banda la representa la Unión Europea, que sugiere recortes del 54 al 75%, y por el último, el G20, integrado por 20 países en desarrollo, en el que se encuentra México, que piden recortes entre el 70 y el 80%. Esos porcentajes varían de una caja a otra. Todo se puede reducir, en los techos arancelarios. Igualmente, no hay acuerdo ni en los listados de lo que se considerarán como los productos no agrícolas (NAMA).
A la falta de acuerdos en esos temas, sobre todo los techos arancelarios agrícolas se suma el tiempo. Y es que Estados Unidos no puede negociar más allá de junio próximo, porque concluye el “Fast Track Authority“, es decir, la autorización del congreso al ejecutivo para este tipo de negociaciones.
De ahí que el mismo Director General de la OMC, Pascal Lamy, quien fue uno de los expositores ante el grupo de periodistas latinoamericanos, reconociera el entrampamiento, pero, “no lo consideró un callejón sin salida”, es decir no todo está perdido.
“Hay dificultades porque en negociaciones de este tipo siempre se encuentra resistencia de las partes interesadas”, dijo Lamy, al tiempo que dejó entrever que él podría presentar una propuesta para desentrampar la negociación antes de que expire el periodo, y salvar la ronda, es decir, las negociaciones.
Por supuesto que, este último recurso, agregó Lamy, podría darse en “una situación extrema”.
A lo anterior hay que agregar la inconformidad de los movimientos sociales, que se oponen a que el tema agrícola esté en las negociaciones multilaterales, pues, liberalizar el comercio agrícola, afectará al campesinado mundial.
Sin lugar a dudas, pues, la OMC es de cosas simples y complejas a la vez.

Protesta frente a la sede de la OMC, por el tema
agrícola.



