Miércoles, 17 de Noviembre de 2004 / 12:59 h
Cítricos de Opico abastecen mercado en 30 por ciento

El ministro de agricultura y ganadería,
Mario Salaverría, visitó los cultivos de cítricos
durante el festival. (Fotos: cortesía del MAG).
Engelberto Maldonado
Redacción Co LatinoUno de los rubros más importantes de San Juan Opico es la producción de naranja y mandarina. El área cultivada es de 360 manzanas pero está ubicado en una tierra tan fértil, que en dicha extensión se produce el 65 por ciento de los cítricos de todo el país y el 30 por ciento del total que es consumido.
Desde hace cinco años los pobladores decidieron convocar a salvadoreños para que conozcan el pueblo y su plantación de los jugosos frutos y por eso comenzaron con la celebración del Festival de la naranja.
Dicho festival deja notar como los productores replican la visión de los productores de café. Es decir la de limitarse a generar la materia prima. En el festival no se vio ningún intento de vender más haya del producto en bruto o jugos extraídos de manera artesanal.
La totalidad de la producción es vendida en estado bruto a los compradores distribuidores en los mercados del país, según relató el productor Carlos Varela, miembro de la sociedad de regantes de San Juan Opico que cultivan unas 250 manzanas.
El alcalde del municipio, Romeo José Varillas, señala que la mayor producción es de naranja y mandarina ya que el limón sólo ocupa el 10 por ciento. Para el alcalde lo importante es: “Que los tres productos son los de mayor calidad del país, con la ventaja de estar próximos al mercado. Se puede recolectar el fruto por la tarde y colocarlo en el mercado unas horas después del mismo día”, expresa con orgullo.
La producción mensual de naranja es de 80 toneladas mensuales en los meses de septiembre octubre y noviembre cuando la cosecha está en su apogeo.
La producción es cíclica pero intensiva, y la rentabilidad es segura porque para esa época la cosecha de otras especies frutales es más escasa. La naranja conocida como “de guatal” (producida en cualquier terreno y combinada con otros cultivos) comienza a cosecharse en diciembre y enero, según Varela.
La naranja es comercializada con los distribuidores en el mismo lugar donde es cosechada y de manera directa. Así la rentabilidad mejora.
El citricultor aseguró que desde hace seis años comenzaron a introducir una técnica primero para producir más sin bajar la calidad y segundo para cosechar todo el año.
Varela afirmó que los beneficios obtenidos no son sólo para el citricultor sino para los residentes quienes tienen empleos directos equivalente a unas 500 personas por año de manera directa, sin contar los que trabajan en los cultivos individuales.

Pobladores del lugar aprovecharon la
cocurrenncia de visitantes para vender
producto de la fruta.
AmenazaLas plagas están presentes en las fincas. Muchas porque los agricultores no siguen las recomendaciones de los técnicos del Centro Nacional de Transferencia de Tecnología Agropecuaria (CENTA), según se quejó Carlos Milciades Perla.
Los naranjeros son afectados por dos plagas la alternaria y la antracnosis. Ambas son hongos que afectan el fruto y lo botan cuando está a punto de iniciar la maduración, según explicó el agricultor.
Afirmó que tienen 10 años de convivir con la plaga que parece estar en avanzada y que disminuye la producción de la planta hasta en un 30 por ciento. Cada árbol de naranja produce un promedio de 1 mil 200 frutos y 2 mil 500 cuando se trata de mandarina, los cuales se ven considerablemente disminuidos cuando tienen la alternaria y antracnosis.
Los productores se preocupan por las plagas porque no sólo causan pérdidas sino que hacen más dependiente al país de importaciones de dicho fruto que en la actualidad asciende a $2.5 millones.
Milciades Perla expresó que el problema de las plagas se expande o dificulta su combate porque algunos productores no residen en la localidad y por tanto no están pendientes de seguir al pie de la letra las recomendaciones del CENTA.
Consideró que uno de los puntos favorables para el control de las plagas es el monocultivo de cítricos, ya que cuando se introducen otros frutales es más factible para que la mosca de la fruta traslade la enfermedad.
El profesional expresó que para reducir la incidencia de la enfermedad es recomendable enterrar el fruto que cae, el cual a su vez es aprovechado por el suelo como abono.
Otra plaga que ha ingresado recientemente para los cítricos es la leprosis. Entró hace un año y aunque no es muy fuerte su impacto por el momento, el CENTA ya comenzó a trabajar por el control.
La enfermedad es transmitida por un ácaro que daña el follaje de la planta. Se puede detener con poda y enterrando las ramas que se extraen del árbol.
Aseguró que la plaga por el momento sólo se ha observado en los cultivos de Opico por lo que las aplicaciones para su combate se intensifican para que no se expanda en el país.