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El Salvador, Viernes 29 de Agosto de 2014
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Jueves, 09 de Septiembre de 2004 / 15:30 h

2- CONVIENE EL ESTUDIO DE LA BIBLIA EN LA ESCUELA SALVADOREÑA

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(Continuación de el artículo: El Estudio de la Biblia en los Centros Oficiales de Educación)
Lic. Luis Fernando Morales Núñez


Hay un consenso general que el pensum de materia de cada uno de los grados de educación sistemática nacional está recargado. Y se afirma que para el 2005 el inglés vendrá a engrosar el numero de materias del primero a noveno grados.

Entonces, ¿en qué condiciones vendría a sumarse el estudio de la Biblia? ¿Cómo disciplina cuya reprobación determinará aplazar el grado? ¿O cómo materia optativa? ¿Quiénes la impartirán? ¿El profesor responsable de cada grado? ¿Se les daría la capacitación necesaria? ¿ Quiénes diseñarían los objetivos de esta disciplina? ¿Cuál sería el título de la materia? ¿O se la incluirá en la materia de estudios sociales o de lenguaje y literatura?
Cuando se lee un capitulo o un libro de la Biblia, ¿Qué vamos a encontrar, ficción o realidad? A muchos estudiosos bíblicos les interesa, en este libro, lo religioso; a otros, lo moral; a otros, lo literario o poético y a otros lo histórico.

Es norma en un centro escolar, instituto nacional o universidad que cuando un docente pide a sus alumnos que lean una obra literaria se les lee o habla sobre la vida y época del autor, porque esto contribuye a la fácil y correcta comprensión de la obra. Efectivamente las teorías literarias actuales afirman que los lectores encuentran significado a las palabras y hechos de la obra relacionándolas con la vida del autor, ya que toda creación artística es un trasunto de la experiencia del artista, de su entorno y época.

Aun en obras de ficción, como las novelas de Fedor Dovstoiewsky se advierten las condiciones económicas, sociales, políticas y religiosas de la Rusia del siglo XIX, así como el carácter, enfermedades (epilepsia) y costumbres del autor.
Esto no es posible con la Biblia. ¿Vivió el autor en tal o cual centuria? ¿Quién fue? Excepto que el autor emplee un giro expresivo propio de una epoca determinada y cuando el lector o estudioso conozca las particularidades del arameo, del hebreo o del coiné dialectos se podría identificar la época y ambiente en las que escribió cada libro bíblico.
Sería ilógico exigir a los estudiantes de los niveles educativos básicos que posean esos conocimientos necesarios para leer la Biblia, ¡imposible!

Por otro lado, cabe preguntarse si el autor de tal cual libro de la Biblia conocía las antiguas tradiciones familiares de los israelitas o hebreos, ¿son verdaderamente y divinas las revelaciones o son relatos de ficción? Y si no son ficciones, ¿por cuáles medios el autor se informó de los acontecimientos que narra, tan distantes de él?
Por ejemplo, el más antiguo evangelio es el de Marcos escrito cuatrocientos años después de la muerte de Jesús. (Siglo IV d.d.n.e.).

¿Son masoréticos todos los libros del Antiguo Testamento y algunas del nuevo?

Algunos de los autores mencionados como Ben Sirac y Jasón de Cierne, ¿son sólo recopilaciones de tradiciones?

El autor o recopilador, ¿cuál intención tenía al escribir la obra? ¿Para fijarla y dejarla en secreto? ¿Para testimonio de los actos de gobierno de los caudillos y reyes? ¿Cuál es la relación en cada suceso bíblico y la vida y tradiciones de la sociedad salvadoreña? ¿Es aplicable en el siglo XXI y en nuestra sociedad este o aquél principio o postulado?

Todas estas preguntas son importantes para entender y aplicar adecuadamente el significado de un texto bíblico y no basarse en interpretación, inapropiada la mayoría de veces, de ministros y pastores.

Y si la mayoría de maestros, y esto no es menosprecio para nadie, no estamos informados de la cultura oriental, y en especial de la hebrea, no podemos formular una explicación correcta de los textos bíblicos. A lo sumo una deficiente interpretación literal del texto, ceñida al nivel cultural y a los paradigmas míticos de quien haga la exégesis.

Entonces ¿Cuál metodología se propone? ¿La simple lectura seguida de la interpretación subjetiva del docente? ¿La lectura de un texto bíblico y luego la interpretación del estudiante? ¡Imposible!
¿Memorización y recitación improductiva de capítulos y versículos? ¿Para recitar como loros? ¿Y la libertad de culto declarada en la Constitución de La República de El Salvador?

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