Los últimos cuatro gobiernos han gozado de el beneplácito de los medios y de sus más convenientes espacios, desde bandas puramente publicitarias hasta la entrega de apostillas en los mismos noticieros, estos últimos se han transformado en un ensanchamiento de la oficina de imagen y relaciones públicas de CAPRES y otras delegaciones del ejecutivo.
La oposición no puede complacerse de tales dispensas, por el contrario a cada espacio pagado se le responde con páginas a granel para denigrarle, amen de las noticias destructivas que se le comisionan a las plumas más enconadas de cada medio escrito, a las lenguas y comentaristas más negociados y comprometidos con forasteros al periodismo.
Pero, últimamente hemos considerado que algunos funcionarios ponen ideas buenas a la parrilla social, pues los olores que despiden esperanzan un buen quehacer educativo y cultural, así, se han creado la Comisión de Educación 20 – 21 y el Consejo Consultivo de CONCULTURA. Ambos organismos huelen bien, pero, pero no bastarán si antes no se cumple con tres requisitos fundamentales:
1. Una política de descentralización.
2. Oportunidad para todos
3. Estructuras pertenecientes a plan de nación.
Es necesaria una política de descentralización que permita crear las condiciones para que ambos consejos tengan el terreno legal para su razón y desarrollo, y además obedezcan a un plan nacional y no a puras fantasías de los personajes que ahora están de inquilinos en ambas oficinas.
Oportunidad para todos, porque nada puede tener fecundidad si antes no se rompe el embudo que impide a grandes talentos descollar con todas sus potencialidades, y así crear la corriente productiva del talento académico y cultural, razones poderosas para la identidad de pueblo y nación (término, este último, en entredicho, pues había que discutir si nuestro comportamiento defiende semejante concepto).
Estructura de plan de nación, porque es lo único que garantiza su permanencia en el tiempo hasta darle carta de identidad nacional. Sólo así se puede generar la confianza en la gente, en los que piensan, para que den crédito a la empresa y permanezcan aportando toda su sabiduría a su desarrollo.
Nos imaginamos que la buena voluntad de algunos miembros de los dos consejos, se irá haciendo más consistente en la medida que vayan viendo resultados objetivos y muy concretos. Pues…
De esfuerzos estamos hasta la coronilla. Y si la propuesta parece prometedora, el gran problema a salvar es la credibilidad, porque el documento lo han hecho las mismas personas que hicieron las anteriores, y sabemos que aquella factura obedeció a compromisos de política de instituciones llegadas del exterior.
Esperar no es la palabra, acción es la respuesta. Pues aun dentro de la expectativa somos pesimistas, y aunque no se trata de complacernos, si de llamar, a no jugar con la inocencia e ignorancia de nuestra gente.



