Un filtro de percepción o paradigma mental es una creencia que tiene una persona sobre cualquier aspecto de la realidad. Si, por ejemplo, alguien dice “Yo digo que todos debemos ir a misa los domingos”, está expresándonos su propio paradigma mental sobre cómo deben celebrarse las fiestas católicas. Como puede corregirse por el ejemplo, son formas de pensar individuales y reciben también otros nombres como “modelos mentales”, “plantillas mentales, “mapas cognitivos”, “lentes mentales”, “vacas sagradas”, “panoramas mentales...” Cada individuo desarrolla los filtros de percepción con el correr del tiempo, principalmente por medio de la educación y la experiencia social y laboral, el trato familiar; y se manifiestan en las relaciones interpersonales y en la aplicación de regias de conducta.
Lo interesante de estos mapas cognitivos es que modelan el comportamiento diario, actuando como filtros a través de los cuales pasa la información de entrada o estímulo, determinando nuestra respuesta a la estimulidad. Así varias personas pueden oír el mismo mensaje y mostrar distintas reacciones y como lo que afecta a nuestra conducta es la interpretación o decodificación que hagamos “de la información, habrá siempre comportamientos distintos.
Ahora bien, ¿de qué manera los modelos o lentes mentales inciden en la calidad de la enseñanza en cualquier nivel?
En primer lugar, es decisivo el número, clase y solidez de los filtros mentales que tenga el profesor y el estudiante.
Y, parecerá una mentira, pero el gremio de maestros de cualquier nivel es el que más modelos mentales (mitos o falsas creencias) tiene.
Pero, ¿cuáles de esos lentes mentales son los contrarios a la excelencia educativa?
Los que denotan o se cimientan en el acomodamiento, la obsolescencia, la dejadez, la haraganería y el facilismo.
Efectivamente, hay docentes y alumnos (as) comodones, despreocupados por su trabajo escolar y por su persona misma. Esta clase de personas no pueden acceder a la calidad, porque ésta exige esfuerzo, preocupación, dinamismo, planificación y entusiasmo.
Otras plantillas mentales opuestas a la excelencia académica son las que están formadas por ideas de irresponsabilidad, insensibilidad social, falta de autoestimación y poco profesionalismo. Quienes son irresponsables no se preocupan por hacer las cosas lo mejor que pueden. Faltan a su trabajo o llegan tarde a sus clases, les vale un comino su atraso en el estudio o el poco aprovechamiento de sus discípulos, si es maestro y su presentación personal deja mucho que desear.
Algunas veces, paradigmas de insensibilidad afectan al maestro o maestra porque no logra visualizar los problemas de aprendizaje de sus alumnos, ni mucho menos alentarlos para que los superen.
Los modelos mentales de falta de autoestima llevan al docente a no preocuparse por su prestigio y por la calidad de su quehacer pedagógico y profesional. Todos estos panoramas mentales pueden inducir a maestros y estudiantes a:
1. Pensar siempre en forma pasiva o negativa.
En algunos casos el alumno se puede conformar con un seis (6.0), con trabajos exaula mediocres, copia en las evaluaciones, transcripciones literales de trabajos ajenos, fusilar textos..
Incluso el empleo de la muletilla “etc.” es indicio de nulo o poco esfuerzo Y en los docentes, la improvisación de clases, el dictado y la exigencia de la memorización de datos estériles por el estudiante.
También son Índice de poco esfuerzo por parte del docente, el test memorístico, sobre todo en materias que reclamen práctica y aplicación.
2. Otro indicio de modelos mentales negativos el rechazo a toda idea nueva, que se oponga o difiera de lo que uno piensa. Todo lo que no concuerde o refuerce nuestras ideas lo rechazamos como equivocado, erróneo o no pertinente. En el ámbito religioso lo calificamos de ateo, irreverente o blasfemo; en política lo calificamos de subversivo o comunista i Qué mentalidad tan cerrada la de muchos maestros, políticos y religiosos. Los oímos a diario en la televisión, radio y, sobre todo en algunos diarios.
Este ultimo tipo de modelo mental es el mayor enemigo de toda innovación en el orden educativo, económico, político y social.
¡Dios libre al país de esta clase de gente con cerebro tan estrecho!



