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Miércoles 29 de Enero de 2003
San Salvador, El Salvador. C.A.

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Miércoles, 29 de Enero de 2003 / 22:12 h

¿POR QUÉ MATARON AL PRESIDENTE ARAUJO?

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Francisco Romero Cerna

Hay una interrogante que no se ha hecho pública y es la del por qué mataron al Presidente Manuel Enrique Araujo. Han circulado versiones de que el motivo fue pasional, pero también podría producirse otra interrogante al respecto: ¿por qué aparecen tantos directores intelectuales en las investigaciones? ¿Sería capaz el Presidente Araujo de estar relacionado con cinco o más mujeres a la vez o las tuvo oportunamente a escondidas de los maridos?

El Dr. Manuel Enrique Araujo era un médico de un físico muy atractivo, según decían especialmente las mujeres de aquella época.

Tenía 54 años el día de su muerte, que fue el 4 de febrero de 1913 o sea dos años después de haber iniciado su período presidencial. Ya es sabido que el hecho ocurrió en el entonces “Parque Bolívar” (hoy “Plaza Barrios”), cuando la Banda de los Supremos Poderes de entonces ejecutaba una de sus piezas musicales en su concierto nocturno.

Eran como las ocho de la noche cuando tres torvos individuos que habían sido contratados exclusivamente para cometer el magnicidio, comenzaron el ataque. Araujo se encontraba sentado en un banco junto con Francisco Dueñas, Tomás Peralta y Carlos Dueñas.

De pronto sonó en seco el primer golpe y la sangre del Presidente brotó como correntada. Fue el primer machetazo que recibió el Mandatario en la cabeza.

Y para completar el mandado, los otros asesinos hicieron lo propio: uno disparó con su arma de fuego y el otro atacó con su puñal. Araujo quedó prácticamente sin vida en ese lugar.

Pero las informaciones del “Diario del Salvador“ dijeron que Araujo se fue caminando para su casa, que quedaba sobre la hoy 2a. Calle Oriente, contiguo al que fue almacén “París Volcán”.

O sea que Araujo caminó como dos cuadras con la cabeza partida, con un balazo en el tórax y con una puñalada en la espalda.

PERSIGUEN A UN ASESINO
Por razones que nunca se supieron, la persecución de los asesinos se concretó solamente contra uno: el que iba al Norte, primero por la Avenida Cuscatlán y después por la Avenida España de hoy. Un militar se puso tras los pasos de tal sujeto como a 50 metros de distancia y le hizo un disparo con su arma de fuego.

La bala le pasó rozando la cabeza al prófugo pero éste ya iba preparado para esa clase heridas: una cajita de fósforos con cal. Se echó la cal y se le contuvo la hemorragia. Todo esto lo hacía el sujeto sin detenerse en su carrera.

Logró dejar como a unos cien metros a sus perseguidores, que ya se habían hecho bastantes y llegó hasta donde hoy está el puente de la Colonia El Bosque o Colonia Guatemala, en cuyo lugar se levantaba, varios árboles frondosos.

El prófugo se subió a uno y casualmente el gentío que lo seguía se detuvo al pie del mismo árbol, para orientarse hacia dónde se fue el asesino.

En esos instantes un cusuco movió las hojas secas que se hallaban en el suelo y los perseguidores creyeron que por allí andaba el malhechor y unos de ellos apuntaron hacia arriba para disparar sus armas, pero el sujeto que estaba arriba les gritó:“ ¡No disparen que me van a matar!”

DESCUBREN A LOS TRES ASESINOS
El sujeto capturado dijo llamarse Virgilio Mulatillo y reveló que los otros asesinos eran Fabián Graciano y Fermín Pérez. Mulatilio dijo que cuando residía en Guatemala, varios días atrás, llegó a contratarlo Belisario Suárez, quien le ofreció un millón de colones por el trabajo, de los cuales -dijo- solamente recibió 150 pesos por adelantado. Se supo que Mulatillo se entrenó partiendo cocos en el aire de machetazos.

Suárez sería el primer director intelectual por un delito pasional, como se dijo en aquel tiempo. Después apareció también el nombre del militar Fernando Carmona, de quien dijeron que señaló personalmente en el Parque al Presidente Araujo para que lo mataran.

Este militar podría ser el segundo en la escala del supuesto delito pasional. Y después aparecieron los nombres de Prudencio Alfaro, José Federico Castillo, Salvador Flores y José María Melgar.

La policía capturó unos días después a Fabián Graciano y Fermín Pérez. Los tres fueron fusilados como a las ocho y media de la mañana del 17 de febrero de 1913, o sea a los 13 días de haberse cometido el magnicidio.

De Carmona solamente dijeron que era militar y no señalaron su grado. Pero sí afirmaron que el 7 de febrero en la tarde, después que lo dejaron solo en una oficina de la Policía Nacional encontró un revólver en una gaveta y se suicidó.

Federico Castillo y José María Melgar se habían escondido en unas cuevas cerca de Izalco, donde fueron rodeados por la Guardia Nacional. En vez de rendirse dispararon contra los guardias y a continuación murieron acribillados a balazos.

Parece que el Presidente Araujo murió en la misma noche de la agresión, pero aparentemente lo mantuvieron vivo varios días hasta que encontraron a su sucesor, que fue don Carlos Meléndez y no don Onofre Durán, que era el Vicepresidente oficial. Don Carlos Meléndez fue el primer presidente de la dinastía Meléndez Quiñónez.

En la enciclopedia UTEHA de allá por 1940, entre las bondades que le aparecen al Dr. Manuel Enrique Araujo como Presidente de El Salvador, es que “reorganizo el cuerpo diplomático”. Y en realidad, se ha comentado mucho que Araujo nombraba embajadores a los maridos de las mujeres que a él le gustaban y los mandaba al exterior. En un diccionario OCÉANO, de la actualidad, no aparece el nombre del Presidente Araujo.

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