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viernes , 24 noviembre 2017
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En la búsqueda de  consensos por el bien común

En la búsqueda de consensos por el bien común

Opiniones de Salvador Sánchez Cerén

Califico como muy provechoso el encuentro que sostuve esta semana con representantes de las distintas empresas aglutinadas en la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), pharm para tratar, cheap entre otros temas, sovaldi las observaciones de esta organización al proyecto de reforma fiscal.

Estoy comprometido firmemente en mantener un diálogo honesto con el empresariado salvadoreño, así como con todos los sectores de la población, pues sé que aunque tengamos diferencias en temas sustanciales nos une algo en común: todos queremos lo mejor para El Salvador.

Creo que todos somos conscientes de la urgente necesidad de la aprobación de esta reforma fiscal que ha planteado el Ejecutivo, pues la ciudadanía demanda una mayor inversión en Seguridad, Salud y Educación. Una vez más vuelvo a apelar a la importancia de la unidad y los consensos. En este preciso tema, la solución viable sólo la lograremos por medio de un gran acuerdo de nación, donde cada uno aporte en la medida de su capacidad.

El Gobierno es el primero en demostrar que todos somos agentes de cambio en la transformación social y económica que buscamos. Por eso pido a los empresarios y a toda la ciudadanía que tengan la seguridad de que mi gobierno mantendrá altos niveles de austeridad y eficiencia en el uso de fondos públicos.

Agradezco a los empresarios su apertura en la búsqueda de soluciones favorables para los intereses del país. Estoy seguro que juntos emprenderemos grandes proyectos que acelerarán el crecimiento económico y social de El Salvador. Porque unidos crecemos todos.

2 Comentarios

  1. Reconciliación de Clases, tarea impostergable.

    La “reconciliación de clases” es mejor que la confrontación de clases; aunque -a veces- es necesaria para dinamizar el desarrollo de las sociedades. En nuestro caso nos ha llevado a un gobierno progresista con pretensiones de cambiar las condiciones inhumanas en la que viven miles de salvadoreños marginados que todavía esperan cambios; el precio ha sido demasiado alto, la tarea titánica porque en nuestro país, las clases dominantes, ni siquiera reformas han querido aceptar. Si la empresa privada y el capital extranjero entendieran la importancia de la dinámica conciliadora, nos evitaríamos muchas tragedias. El problema reside en la ambición humana, la insensibilidad social y las ansias insaciables de riquezas que ciegan al individuo. La fórmula del desarrollo tendría que pasar por un Acuerdo de Reconciliación extra-nacional donde todos ganemos. El modelo actual es un problema porque la lógica del Sistema Dominante Neoliberal es obtener la máxima ganancia, precarizar las formas de trabajo, reducir costos de producción para enriquecerse de la fuerza laboral; gran parte de éstas ganancias engruesan cuentas en bancos extranjeros y llegan a los inversionistas a través de fondos y acciones de las Bolsas de Valores. Cuando los empresarios y accionistas ganan, los trabajadores y los ciudadanos pierden, provocando una brecha y una permanente confrontación de clases que no la sufren los gringos ni Europeos porque éstos no viven en ES. Compartir las ganancias no pasa por la buena voluntad del Capitalista, siempre ha sido motivo de presión y lucha popular. En el Norte de Europa es menos dramática esta contradicción -que esta registrada en la historia- aunque no esta del todo ausente. Los Sistemas de Bienestar implementados después de la segunda guerra mundial con luchas de partidos de izquierda y presión sindical, ha sido un Acuerdo Nacional entre el Gobierno, la Patronal y la Central Obrera Sindical; hasta hoy se mantienen las prestaciones y derechos mas fundamentales. El mas modesto de los trabajadores vive holgado con un salario justo, 4 semanas de vacaciones anuales, pagos de horas extras, vivienda digna, seguros en caso de enfermedad o accidentes laborales, escuela de calidad para nuestros hijos etc. Esto es conciliar intereses de clase y la población vive contenta. El Norte de Europa lo ha entendido, pero en ES y la región Latinoamericana no se quiere entender. Tenemos que empezar hoy mismo a conciliar de verdad los intereses de clase. El Gobierno actual del FMLN por su historia de lucha de clases que ha costado sangre, los empresarios de ANEP por su capacidad económica acumulada, mas la participación de los trabajadores son los llamados a tomar la iniciativa. Si logran entender esta dinámica avanzaremos rápido. En estos momentos El Salvador no necesita una Revolución armada, necesita una “conciliación de clases”, aunque algunos les sabe amargo esto de reconciliar clases y humanizar el Capitalismo; pero si hasta hoy ha sido utopía, la revolución queda descartada??. Un pacto de Nación irreversible de desarrollo puede ser la salida mas viable para los problemas de ES y la región, así nos evitamos guerras y confrontaciones. No se logro con los Acuerdos de Paz del 92, se tendrá que lograr hoy con el nuevo gobierno de izquierda. Si en el Norte de Europa y Suecia la conciliación de clases ha sido éxito de modelo, porque no en El Salvador? La tarea es impostergable.

    Jaime Mejía.
    Estocolmo, Suecia, 16 de junio del 2014.

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