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martes , 12 diciembre 2017
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El Programa “Yo Cambio” realiza labores  para servir a la comunidad

El Programa “Yo Cambio” realiza labores para servir a la comunidad

@joakinsalazar

Con corvo y cuma en mano, unhealthy Mirna Elizabeth Hernández, find de 38 años de edad, nurse forma parte de un grupo de 31 mujeres privadas de libertad, quienes  realizan trabajos de mitigación en la Cordillera el Bálsamo, esto gracias al Programa “Yo Cambio”,  como parte de la política penitenciaria de la Dirección General de Centros Penales.

Para Hernández, quien es privada de libertad desde 2009,  su vida fue marcada por la falta de una familia y las malas influencias que la llevaron al comercio de drogas; sin embargo,  al optar por el programa que promueven en el centro penitenciario su vida tomó un nuevo giro.

“Cuando me penaron fue el momento en que dije ‘ya basta’,  sentí  todo,  no tengo familia, salgo adelante yo sola,  por tal razón yo decidí por el camino recto, he trabajado en talleres y pasé a fase de confianza,  con 3 años y 3 meses de pena”, expresó  Mirna Hernández,  quien ya cumplió con casi cinco años de pena de 10  a la que fue sentenciada.

El programa  “Yo Cambio”, que nació en el año 2011, establece un tratamiento enfocado al trabajo de rehabilitación y reinserción de la población privada de libertad, tanto  como a hombres y mujeres en fase de confianza, semilibertad y población ordinaria que está recluida en los penales y que desean resocializarse.

Según autoridades, el programa “Yo Cambio” llegó a la Cordillera el Bálsamo un 11 de abril del 2011,  con el apoyo del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y su objetivo es de servir a la comunidad, debido al trabajo de mitigación que las 31 privadas de libertad realizan en la zona del deslizamiento de las Colinas en Santa Tecla.

Donde el 11 de enero de 2001, a raíz de un terremoto, ocurrió un deslave provocado por el deforestación y trabajos de construcción en la Cordillera el Bálsamo, dejando como resultado más de un mil 200 víctimas mortales en la residencial Las Colinas.

“El proyecto inicia como apoyo a la comunidad, ya que con  las labores de mitigación que las señoras realizan aquí en la cordillera, ayudamos a evitar cualquier tipo de deslave. Son alrededor de 31 mujeres que se han mantenido trabajando y tratamos de mantener el mismo número”, comentó Morena Guadalupe Mejía, directora del Centro de Readaptación de Mujeres de Ilopango.

En total, son alrededor de 500 metros cuadrados que trabajan, en jornadas únicas desde las 9 de la mañana hasta la 1 de la tarde, tanto en verano como en invierno, en un área de  3.5 kilómetros de terreno, donde se encargan de mantener limpios los drenajes, canaletas y derramaderos de la Cordillera.

Según la directora del centro penal, en fase de confianza hay 110 privadas de libertad y para pertenecer a estos programas se  deben tener requisitos como cumplir lo que la ley establece; asimismo, el equipo técnico realiza evaluaciones correspondientes, con base a su progresión  para ver si han superado sus carencias que las hicieron llegar a  su reclusión.

El artículo 105-A de la Ley Penitenciaria permite que los internos o internas, dentro de la actividad orientada a la readaptación, podrán redimir su pena mediante el trabajo, a razón de dos días de pena por un día de labor efectiva.

Asimismo, las 31 privadas de libertad, quienes oscilan entre la edad de 20 a 40 años, son acreedoras de estar en fase de confianza y semi libertad, lo que les permite obtener diversos beneficios a partir de su labor comunitaria, como el de su día en libertad, con supervisión.

“Los beneficios son iguales, son permisos que se envían al concejo central,  para ratificación,  un grupo sale sábado y otro grupo sale domingo, ellas son monitoreadas para ratificar  que llegaron a su destino y así garantizar que al final de la tarde vuelvan a sus labores en el centro de readaptación de mujeres”, agregó la directora Morena Mejía.

Sin embargo, lejos de la labor diaria que realizan, para Mirna Hernández, este grupo de 30 mujeres que la acompañan se han vuelto su familia, en la que siempre encuentra apoyo y confianza.

“Cada cosa que le pasa a una compañera ahí estamos todas;  nosotras somos una familia, encontré  una familia aquí, la familia que no tenía afuera,  la encontré, estoy feliz y orgullosa”, expresó Hernández.

Ante esto, la idea de lucha y dejar el pasado atrás es la más importante para Mirna quien busca poder optar al beneficio de libertad, para poder tener un trabajo y resocializar con la comunidad que la rodea.

El trabajo que las 31 privadas de libertad realizan se une a otros proyectos que realiza la Dirección de Centros Penales, como Las Granjas Penitenciarias, ubicadas en Izalco, Sonsonate, donde se realizan labores agrícolas, asimismo la elaboración de “Baldosas”, que también cuenta con el apoyo del MOP y participan 13 mujeres.

También con el apoyo de la Procuraduría General de la República, donde 8 privadas de libertad trabajan en áreas de limpieza, además otras 13 mujeres en el barrido de las calles, con la colaboración de la Alcaldía de Ilopango.

El  sistema penitenciario salvadoreño, según Dirección de Centros Penales,  retiene a más de 26 mil reclusos, a pesar de tener una capacidad para  ocho mil reos; sin embargo, el programa “Yo Cambio” permite crear opciones de reinserción a la sociedad y es reconocido a nivel internacional como una herramienta de readaptación.

Según autoridades de Centros Penales, el papel  fundamental del centro penitenciario es crear hábitos de trabajo, readaptarlos, resocializarlos,  darle a la sociedad  ciudadanos nuevos, los cuales cometieron un error,  pero que ahora regresan a la sociedad  preparados para ser mejores personas, mejores padres, mejores hijos.

Este programa forma parte de las políticas tomadas por el Gobierno de Mauricio Funes, donde se busca readaptar a la sociedad a personas privadas de libertad, dando herramientas para apoyar su reintegración a la sociedad.

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