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martes , 26 septiembre 2017
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EL LATIN JAZZ

EL LATIN JAZZ

Oscar A. Fernández O.

El Latin jazz o jazz latino es una rama del jazz que se nutre los ritmos africanos y caribeños. El jazz latino se originó a finales de los años 40 cuando Dizzy Gillespie y Stan Kenton comenzaron a combinar el ritmo y la estructura de la música afro-cubana, ampoule ejemplificada por Machito y sus Afro-Cubans, cure con instrumentos de jazz.

Su conformación como un subgénero definido se produce en 1943 con el surgimiento del jazz afrocubano y años más tarde con la creación de la bossa-nova en 1957. No obstante, search la influencia de la música latina en el jazz está presente desde los primeros tiempos de este. El jazz latino con el tiempo se enriqueció con influencias musicales procedentes de Argentina, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Colombia y el resto de Latinoamérica.

En los primeros años del siglo XX, ya se produjo una temprana incorporación de elementos latinos a la música hot. De hecho, los ritmos de habanera, calinda, contradanza o fandango eran usuales en la música de Nueva Orleans. HYPERLINK “https://es.wikipedia.org/wiki/Jazz_latino” l “cite_note-1” 1 Uno de los compositores de los que bebió profundamente el hot, Louis Moreau Gottschalk (1829-1869) estuvo muy influenciado por la música cubana y, especialmente, por el compositor Manuel Samuell. Tanto el ragtime como las primeras bandas hot recogieron abundantemente el material de Gottschalk. Pero, en general, toda la cultura que genera el primigenio jazz, es una cultura criolla, con una música propia resultado de la fusión de otras. (Clayton, Peter & Gammond, Peter; 1990) En los últimos años 1920 y comienzo de los años 1930, la música de origen latino alcanza un gran impacto en Estados Unidos, que se traduce en la adaptación al jazz de un importante número de temas latinos: tangos (“El Choclo”, grabado por Stan Kenton), pregones-son (“El manisero”, grabado por Louis Armstrong, en 1930) o rumbas (“Rumba Negro”, grabada por Bennie Moten, en 1929; “Doin’ the Rhumba” interpretada por Cab Calloway, en 1931; o “The conga-conga”, del mismo Calloway, 1938). Ya por entonces trabajaban en Nueva York destacados músicos latinos, integrados en big bands de swing, como Nilo Menéndez, Alberto Socarrás, el portorriqueño Juan Tizol, o el propio Mario Bauzá (Salinas Rodríguez: 1994)

Hasta comienzos de los años cuarenta, todas estas influencias no llegaron a generar un verdadero estilo de fusión propio y diferenciado. Sería a partir de 1942, con los arreglos de Mario Bauzá para el álbum «Tanga» de Machito y sus Afro-Cubans, que se pudo hablar de un primigenio jazz afrocubano.

En comparación con el jazz americano, el jazz latino emplea un ritmo fijo usando a la vez una forma de clave. La conga, el timbal, el güiro y las claves son instrumentos de percusión que contribuyen al sonido latino.

Las dos principales ramas del jazz latino son: la brasileña y la afro-cubana. El jazz latino brasileño incluye la bossa nova y la samba. El jazz afro-cubano se nutre de la salsa, el merengue , el songo, el son, el mambo, el bolero, la charanga y el cha cha cha. Otras no menos importantes corrientes del género son la Onda Nueva venezolana y el Tango Contemporáneo argentino.

Aunque algunas tendencias actuales son proclives a afirmar que para entender el latin jazz es fundamental la canción “Manteca”, de Chano Pozo – donde se aplicaba la clave de salsa y patrones rítmicos asincopados propios de la formas tradicionales del jazz norteamericano -asociándolo casi preferentemente con ritmos afro caribeños, también es conveniente considerar otras corrientes como las antes mencionadas, que surgieron más o menos en la misma época; tal vez, como manifestación latina del llamado Crossover Jazz. Como intérpretes importantes de jazz latino podemos mencionar a Gato Barbieri, Bebo Valdés, Rubén González, Cachao, Chucho Valdés, Tito Puente, Puntilla, Chico o’farrill, Carlos “Patato” Valdés, Michel Camilo, Gonzalo Rubalcaba, Paquito D’Rivera, Cal Tjader, Poncho Sánchez, Jerry González, Pepe Rivero, Arturo Sandoval, Eliane Elias, Jorge Pardo, Chano Domínguez, Horacio Hernandez, y Luis Salinas.

Para algunos autores existía una importante dificultad para que los devaneos entre jazz y música cubana lograran una conjunción plena: la base rítmica regular en la que se apoyaba el swing contrastaba con la multiplicidad de ritmos propios del son, la rumba y demás estilos cubanos. Sería precisamente el trabajo de Mario Bauzá al organizar los arreglos de los “Afro-Cubans”, el que comenzara a llenar el hueco existente, lo que le convierte en el pionero del estilo (Ortiz Oderigo, Néstor; 1958) Bauzá y Machito serían quienes “hicieran comprender al mundo del jazz que es un error añadir simplemente un percusionista latino a una sección tradicional de ritmo de jazz, como con frecuencia era el caso entonces”, (Joachim E. Berendt 1986): organizando verdaderas secciones rítmicas de instrumentos de percusión latinos, e incorporando bajistas que dominaban las líneas del bajo en música latina tan fácilmente como las tradicionales del jazz.

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