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lunes , 18 diciembre 2017
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EL JAZZ Y LA REBELDÍA NEGRA

EL JAZZ Y LA REBELDÍA NEGRA

Oscar A. Fernández O.

Los años sesenta fueron muy fructíferos para las luchas sociales en Estados Unidos. Aparecen líderes negros que lograron convocar una protesta generalizada contra el racismo y el “orden blanco”. Martin Luther King, sildenafil Malcom X y otras formas de organización más radicales e incluso guerrilleras (Panteras Negras), viagra aparecieron al calor de la sublevación.

En la segunda mitad de la década la cosa se va complicando aún más: en 1965 Malcolm X es asesinado en Harlem y tres años después Martin Luther King en Memphis. Entre uno y otro asesinato aparece el partido de los Panteras Negras, cuyas ideas se extienden pronto por los barrios más deprimidos y los jóvenes afroamericanos. Una referencia curiosa es la versión de Johnny Shines del tema Black Panther de Sonny Boy Williamson: compuesto originalmente en 1941, Shines y su banda lo vuelven a grabar en 1966, el mismo año en que se funda el partido de los Panteras Negras, adquiriendo así la letra un nuevo y más actual significado.  No es difícil suponer que Johnny Shines vio en esta letra una forma de hablar del tema sin mojarse demasiado: “My baby thinks she a black panther / She wanna climb up in her tree an jump down / Now she wants cut my throat / When ain’t nobody else around / My baby thinks she’s a black panther / Now an she wants to rule me a while, yeah / Now when she says something contrary / Now she don’t want me to do nothin’ but smile”. Si la postura de los Panteras negras fue más o menos acertada no es el objeto de este texto, pero desde luego lo que sí consiguió tensar un poco más la cuerda, especialmente en los estados del sur, y enfrentar a la población negra, ya que muchos seguían siendo partidarios de las acciones pacíficas y pensaban que la violencia como respuesta a la violencia no era el camino más adecuado.

Una parte de los músicos de jazz –sobre todo los más jóvenes- sí que se incorporaron a la nueva situación social y forman algunas asociaciones en defensa de los derechos civiles. Una de esas asociaciones fue la Association for the Advancement of Creative Musicians (Asociación para la promoción de los músicos creativos), en la que estaba Anthony Braxton entre otros. Las nuevas corrientes de jazz de la década anterior habían calado como respuesta a lo que muchos músicos entendían como el sometimiento del swing a los dictados de los blancos. La portada del álbum We Insist! de Max Roach es un buen ejemplo de esta toma de conciencia de una parte de los músicos de jazz de la época. El free jazz está íntimamente ligado a la nueva conciencia social que la población negra adquiere a finales de los 50 y comienzos de los 60. Supone un desafío a los cánones estéticos establecidos por Occidente y con él el jazz se libera definitivamente de la dominación de los blancos. Esta politización del jazz tiene su reflejo en la música, como en el tema Malcolm, Malcolm Semper Malcolm de Archie Shepp, Charles Mingus con su tono ácido y político y, desde luego, Sun Ra, la encarnación perfecta en el jazz del Black Power. El free jazz nace con un claro componente reivindicativo que probablemente tuvo mucho que ver con la incomprensión y marginación con la fue recibido. Y el punto de partida lo pone Ornette Coleman en 1959 con The Shape Of Jazz To Come, (La forma del jazz por venir) por el que recibió todo tipo de críticas que denostaban su trabajo. Y aún fueron pocas, porque su álbum Free Jazz fue el colmo para muchos airados críticos, que consideraron aquello como un vano intento de abrazar el caos.

Muchos de aquellos jóvenes tenían una educación de conservatorio, por lo que conocían bien los nuevos movimientos vanguardistas de la música académica. Y esa influencia se hace notar por ejemplo en el trabajo de Cecil Taylor, que estaba muy influenciado por la música atonal, aunque desde luego añadió a su música otros conceptos sobre métrica y armonía que incluían hasta golpes al piano a modo de percusión. Sin embargo, el debate sobre los orígenes del free jazz es amplio, puesto que muchos de sus creadores no tuvieron conocimiento de las vanguardias académicas hasta después de haber desarrollado su propios estilos. El caso es que la improvisación sobre secuencias también improvisadas y repetitivas es lo que encontramos en muchos de los trabajos más importantes de aquellos años, como Ezz-Thetics, de George Russell, en el que cuenta con la trompeta de Eric Dolphy. Un tipo que saltaba intervalos de forma completamente impredecible y autor de otro de los discos imprescindibles de la época: Out To Lunch. Sonny Rollins y Coleman Hawkins graban “Freedom Suite”, que fue la primera composición de jazz explícitamente dedicada a la protesta. Sobre este disco, Rollins dijo “América está embebida en cultura negra”. Sonny sostenía que los afroamericanos representaban la esencia de la cultura americana pero eran oprimidos por un grupo (europeos blancos). Freedom Suite era un grito de protesta contra la forma en la que se los trataba a los afroamericanos desde los días de la esclavitud hasta los días de la grabación del disco. Sonny Rollins fue un hombre brillante que logró canalizar sus sentimientos de opresión a través del ejercicio del arte. Sydney Bechet (clarinetista nacido en Nueva Orleans a fines del siglo XIX) dijo: “Después de la emancipación…todos los que han sido esclavos necesitan ahora la música más que nunca; es como si trataran de encontrar en esta música lo que se suponía que encontrarían con esta libertad: tocar la música y escucharla esperando que exprese lo que necesitan aprender una vez que hayan aprendido que no es sólo a los blancos a los que le tiene que llegar la música, sino directo a la vida, y a lo que un hombre hace con su vida cuando finalmente es suya”. Estimados lectores, esta ha sido la última columna del 2014, año en que hemos avanzado aunque sea poco pero en la dirección correcta: comenzar a reducir la brutalidad desigualdad social que nos ha caracterizado durante siglos y que ha permitido a unos pocos acaparar fortunas exorbitantes, a costa del sudor de millones de salvadoreños que nacen y solo viven para medio trabajar con el objetivo de medio vivir para luego medio morir…sin ninguna esperanza de realizar sus sueños como debería de ser. Ojala ese día no esté muy lejano y podamos entonces con el esfuerzo de todos, hacer que la cultura y la educación sean parte integrante de nuestro ser. Les deseo felices fiestas de fin de año y los dejo con algunas versiones del jazz de protesta.

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