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jueves , 14 diciembre 2017
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EL DIXIELAND JAZZ: LO NEGRO Y LO BLANCO

EL DIXIELAND JAZZ: LO NEGRO Y LO BLANCO

Oscar A. Fernández O.

El Dixieland es uno de los estilos de jazz-hot, ailment con predominio de los instrumentos de metal y de la improvisación.
Tres instrumentos destacan sobre los demás: la tuba, here la corneta y el saxofón. El ritmo y la base armónica corren a cargo de la batería, el bajo, el clarinete y el trombón, aunque muchas veces toman un papel protagonista (interpretando solos improvisados).

Generalmente este tipo de música se toca en la calle, incluso se utilizaba para desfilar. En algunas ocasiones, los instrumentos más pesados e imposibles de trasladar al aire libre, como el piano, el contrabajo, o la batería, se sustituyen por la tuba y otros instrumentos de percusión, como la caja y los platillos.
El dixieland, lo tocaban músicos blancos, que imitaban el estilo “Nueva Orleans”, que lo tocaban preferentemente músicos negros. Aun así, el dixieland y el Nueva Orleans no son exactamente lo mismo.

En el mundo existen numerosos festivales dedicados a este estilo del jazz más tradicional. En Europa son especialmente importantes por su trayectoria los de Breda (Países Bajos), Dresde (Alemania), Miskolc (Hungría) y Tarragona (España).

Hasta el fin del siglo XIX ya existían algunas bandas que tocaban algo parecido a un jazz rudimentario, como las de los cornetistas James L. Harris o Robert Baker o la banda que usualmente tocaba en el Kelly’s Stables de Nueva Orleans, suele considerarse a Buddy Bolden como la primera gran figura y el iniciador del primer estilo definido de jazz.
Se denomina «estilo Nueva Orleans» a esta forma inicial del jazz. Las improvisaciones, en el sentido que hoy las conocemos, no existían, los solistas elaboraban largas variaciones melódicas sobre el tema principal (integrado por dos canciones diferentes), en tempos muy lentos o medios, nunca rápidos. El peso sonoro y conceptual de la música recaía en la corneta, que era quien desarrollaba las melodías, apoyada por el trombón y el clarinete, que elaboraban variaciones improvisadas sobre la melodía base. El resto de los instrumentos, banjo, tuba, caja, aunque fueron introduciéndose el contrabajo, el piano y la batería tenían una función meramente rítmica. En ocasiones se usaba el violín como complemento en la sección de metales. (Southern, Hielen: Historia de la música negra norteamericana)

El jazz es una música inventada por negros. Eso es incuestionable históricamente; también lo es, que a lo largo de su ya centenaria andadura, la controversia entre blancos y negros siempre ha estado revoloteando a su alrededor en una pugna histórica en la que negros y blancos pugnaban por la capacidad de generar swing y de paso, disputarse la hegemonía y también, por qué no, la paternidad de aquel sonido. La cuestión racial en los Estados Unidos no es una cosa baladí. Fue un combo blanco – La Original Dixieland Jass Band (ODJB)- quienes ayudados por la industria discográfica de entonces, tuvieron el privilegio y el honor de haber realizado las primeras grabaciones en estudio de la historia del jazz, imitando en 1917 la música negra de New Orleáns. Por otra parte, los músicos negros vieron limitados a principios del siglo XX su campo de actuación a burdeles, circuitos teatrales y locales exclusivamente para negros; incluso bien entrados los años treinta, los productores solo dejaban a los negros el camino de grabar en los llamados “Race records”, una especie de sellos discográficos exclusivamente para negros.

La música criolla recorrió Estados Unidos de arriba a abajo y fue en Chicago donde aquellos sonidos negros fueron imitados con mayor naturalidad y sapiencia por los blancos. Los discos de la OJDB y los de la New Orleáns Rhythm Kings eran devorados por los ciudadanos de la “ciudad del viento” y aquel movimiento tomo cuerpo y nombre. Allí nació el estilo llamado dixieland. Surgido como contraposición al jazz de los negros, limitado en principio a la simple imitación de aquellos sonidos del sur, el dixieland empezó a tomar cuerpo alrededor de un par de músicos fanáticos de los sonidos de New Orleáns y de la trompeta de Bix Beiderbecke: Eddie Condon y Bud Freeman.

En la década de los cuarenta el dixieland, ya adulto, adquirió en New York gran popularidad. Sus solistas fueron celebres personajes y algunos como Jack Teagarden, miembro durante mucho tiempo de los famosos “All Stars” de Louis Armstrong, se convirtieron en verdaderos ídolos. Allí, trasladado desde 1932, Eddie Condon abriría su mítico club que serviría como pórtico y centro de reunión de los músicos que tocaban un jazz afín al suyo. “The Condon’s”, abierto por primera vez en el 47 de West 3rd Street, fue durante mucho tiempo el más perseverante club de jazz de New York después del “Village Vanguard” y escenario de los mejores momentos de una música que aun hoy tiene miles de adeptos en varias partes del mundo y culturas muy disimiles a la del sur de Estados Unidos, como en Japón.

Hasta la próxima, amigos y amigas, conozcan y disfruten un poco de este género hot.
www.youtube.com/watch?v=fvsahF5bsXM
www.youtube.com/watch?v=JxfvsS8ZNUU&list=PLA9BA2E3302AFFC52
www.youtube.com/watch?v=FH8kH-EH3-I

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