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martes , 12 diciembre 2017
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El cinismo y la desfachatez, las armas de persuasión  de la derecha

El cinismo y la desfachatez, las armas de persuasión de la derecha

Gracias a su maquinaria mediática, sale la derecha política y empresarial no solo ha utilizado el cinismo y la desfachatez como sus principales herramientas para persuadir a la ciudadanía, si no que las ha colocado como virtudes de la nueva cultura política en El Salvador.

Son innumerables los ejemplos donde las declaraciones cínicas sirven a la derecha salvadoreña para argumentar sus ideas y acciones descabelladas.

Antes de dar algunos ejemplos, es necesario, compartir algunos significados de los conceptos que han motivado este editorial.

Cinismo es una “Doctrina filosófica fundada por Antístenes (siglo v a. C.) que se caracteriza por el rechazo de los convencionalismos sociales y de la moral comúnmente admitida”.

Además: es una “Actitud de la persona que miente con descaro y defiende o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación”.

Mientras que desfachatez es una “Actitud de la persona que obra o habla con excesiva desvergüenza y falta de comedimiento o de respeto”.

Pues, bien, la derecha política y empresarial salvadoreña utilizan el cinismo y desfachatez para convencer a la ciudadanía de sus propias mentiras, con el claro objetivo de manipular la mente de los interlocutores, y lograr no solo que su cinismo sea aceptado, sino para desprestigiar al adversario, que en este caso es el Gobierno del Presidente Salvador Sánchez Cerén y el FMLN.

Y es que es una desfachatez, que la ANEP, cuyos socios han evadido el fisco más de 1,200 millones de dólares enarbolen la bandera de la anticorrupción. En el caso de la corrupción en el sector público y municipal, se sabe que además del corrupto siempre hay un corruptor, y generalmente, el corruptor siempre es un empresario.

Recientemente, en un programa televisivo Jorge Daboub defendió y justificó la corrupción de José María Aznar al dar a entender que “Aznar hizo la cacha”, pero el fisco lo pilló, y tuvo que pagar el impuesto. Es decir, tratar de burlar al fisco para no pagar impuestos, para Daboub, no es corrupción, sino, “hacer la cacha”.

O sea, que, desde esta lógica, todos los empresarios que han evadido al fisco no han cometido corrupción, sino que hicieron la cacha. Desgraciadamente, estos argumentos pegan en el imaginario colectivo, pues, lo repiten tanto, que se vuelve una cosa normal.

Hoy, resulta, que para que el nuevo modelo de pensiones sea aprobado por los diputados, tiene que ser aceptado voluntariamente por el cotizantes. Pero, antes, bombardean a los cotizantes con una campaña mentirosa y mafiosa con el cuento del “robo del siglo”, y les dicen a los diputados que los “tienen en la mira”, y que si alguno vota a favor del modelo mixto, es porque lo han comprado o  está a favor del robo.

Lo que estos cínicos no le dicen al cotizante es que de seguir solo en el sistema privado, en efecto conservarán, su cotización en una cuenta individual, pero que esta se le terminará en algún momento y que por tanto no tendrá con las Afps pensión vitalicia como si la tendría con un sistema mixto.

Pero ¿qué otra cosa podemos esperar de esta derecha cínica?

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