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martes , 12 diciembre 2017
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Debate de la lucha ideológica y científica sobre el socialismo en el siglo XX y XXI: El proceso de trabajo y de valorización

Debate de la lucha ideológica y científica sobre el socialismo en el siglo XX y XXI: El proceso de trabajo y de valorización

José Luis Magaña
www.cartaeconomica.com

El trabajo que Marx desarrolla sobre los procesos de trabajo es de utilidad para analizar cuál es el papel que tiene la clase obrera dentro del capitalismo y además comprender por qué está supeditada a relaciones sociales de producción en las que no encuentra otra opción más que vender su fuerza de trabajo a la clase capitalista. Una distinción importante a realizar para comprender la estructuración sistemática del planteamiento de Marx es la del proceso de trabajo y el proceso de valorización.

Marx presenta una característica importante en el proceso de trabajo, view se realiza independientemente de la forma social que adquiera, look de manera que el proceso de transformación descrito a continuación, se desarrolla sin importar si el resultado del trabajo, los valores de uso, son para uso de quien los produce o si serán apropiados por el sector capitalista.

El proceso de trabajo, es entonces, la mecánica de trabajo misma, la puesta en acción de las cualidades propias de la fuerza de trabajo destinada a la transformación de valores de uso intermedios, a lo que Marx llama objetos de trabajo, o de la propia naturaleza, en valores de uso aptos para satisfacer necesidades, haciendo uso de medios de trabajo. Lo anterior, teniendo en cuenta que el trabajo humano es un proceso en el cual se objetiva un ideal previamente planificado de los resultados que se buscan, de manera que se trata de una acción orientada hacia un fin específico, “el obrero no se limita a hacer cambiar de forma la materia que le brinda la naturaleza, sino que, al mismo tiempo, realiza en ella su fin.” (Marx, 1975:31).

Un valor de uso intermedio, o materia prima, presupone un trabajo anterior objetivado en dicho artículo el cual es conservado y realizado como valor de uso, mediante el trabajo vivo, situación análoga a los medios de trabajo, pero con una distinción importante a tener en cuenta más adelante para determinar el valor total de la producción, las materias primas se consumen totalmente en el proceso de trabajo, mientras que los medios de trabajo, si bien entran íntegramente en la transformación de la materia prima, no se desgastan totalmente en la producción del valor de uso resultante.

Definido el proceso de trabajo de manera general, abstraída de su forma social, se vuelve necesario contextualizarlo en las relaciones sociales de producción capitalistas, donde Marx identifica dos características importantes, en primer lugar, “el obrero trabaja bajo el control del capitalista, a quien su trabajo pertenece” (Marx, 1975:137), de manera que el sector capitalista vela porque el sector obrero realice el proceso de trabajo bajo las condiciones medias, asegurándose que no exista derroche ni desgaste forzoso.

La otra característica mostrada por Max, es que “el producto es propiedad del capitalista y no del productor directo, es decir, el obrero. […] El proceso de trabajo es un proceso entre objetos comprados por el capitalista, entre objetos pertenecientes a él. Y el producto de este proceso le pertenece, por tanto, a él, al capitalista” (Marx, 1975:137). Lo anterior, en la medida que los capitalistas tienen el dinero que les permite adquirir todos los elementos del proceso de producción, materias primas, medios de trabajo y fuerza de trabajo, el capitalista paga por utilizar dichos valores de uso.

Es oportuno señalar que en el capitalismo, se vuelve irrelevante la característica o cualidad de los humanos de objetivar en su trabajo un ideal previamente visualizado en el abstracto, ya que el capitalista decide qué es lo que se producirá y además cómo. Es decir, la clase obrera ya no tiene la oportunidad de realizar un fin a través de su trabajo, ya que ahora su trabajo está condicionado a decisiones que no han sido tomadas por ésta, sino por el sector capitalista.

Para comprender los elementos del proceso de valorización es necesario identificar que en el capitalismo existe una dualidad en los fines procurados al iniciar el proceso de producción, controlado por el sector capitalista, desde una perspectiva, busca que el resultado del proceso de producción sean valores de uso, como soporte material del valor de cambio, es decir, una mercancía, pero paralelamente precisa que el valor del arsenal de mercancías resultantes sea mayor que el valor de las mercancías utilizadas para su producción, de manera que el sector capitalista “no le basta con producir un valor de uso; no, él quiere producir una mercancía; no sólo un valor de uso, sino valor; y tampoco se contenta con un valor puro y simple, sino que aspira a una plusvalía, a un mayor valor” (Marx, 1975:138).

Si algo identifica al capitalismo, como modo de producción, es que las empresas o los capitalistas luego buscan acumular. Este excedente o plusvalía es importante de tener en cuenta, ya que si bien una parte de esto puede estar dedicado al consumo, otra parte estará destinada a acumular. Es decir, se buscará reinvertir esta plusvalía para introducirla de nuevo al proceso de producción y así poder continuar con el ciclo de obtener aún más valor de las mercancías, en procesos de centralización y concentración del capital.

Enfocado desde el proceso de valorización, el trabajo no se distingue bajo las objetivaciones concretas de los valores de uso producidos, es decir, que no tiene relevancia el carácter concreto del trabajo, sino su arista como trabajo abstracto, indiscriminado, el esfuerzo humano que se agota en la producción, fuente creadora de valor, cuya magnitud es el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción.

Una vez definida la forma bajo la que participa del trabajo en este proceso, se puede analizar la composición del valor de los valores de uso provenientes de los procesos de producción. En primer lugar, los objetos de trabajo, como frutos de un trabajo pretérito, contienen la magnitud de valor de dicho trabajo, que al ser absorbidos completamente para su transformación en el proceso de trabajo actual, transfieren íntegramente el valor en ellos contenidos, el trabajo pasado es conservado y realizado por el trabajo vivo en un proceso meramente cuantitativo.

Un segundo aspecto es que, como fue mencionado antes, los medios de trabajo, también fruto de un trabajo pasado, a pesar de que participan enteramente en el proceso de trabajo, al no desgastarse por completo, la transferencia de valor que hacen a la producción es parcial, solamente la parte de valor cuyo soporte material, el valor de uso, ha sido desgastado. Así, solamente una parte del valor creado por el trabajo pasado, objetivado en el medio de trabajo, es absorbido por la producción actual.

El tercer elemento participante en el proceso es la fuerza de trabajo encausada en la producción presente, el trabajo vivo, y es precisamente este componente el que permite que el proceso capitalista de producción de mercancías sea un proceso de valorización para el sector capitalista. El trabajo vivo, al conservar y realizar el valor del trabajo pasado materializado en los objetos y medios de trabajo utilizados, solamente ha permitido la transferencia de una valor ya existente, de manera que la clave para comprender la dinámica D-M-M’-D’ (dinero-mercancía-mercancía valorizada-dinero valorizado) es el hecho que la fuerza de trabajo, creadora de valor, es capaz en una jornada de trabajo, de crear no sólo el valor necesario para reproducirse en condiciones normales, que es pagado por el capitalista (de manera que es también un valor ya existente), sino que puede crear un valor aún mayor, dado que “el costo diario de conservación y el rendimiento diario (de la fuerza de trabajo), son dos magnitudes completamente distintas. La primera determina su valor de cambio, la segunda forma su valor de uso.” (Marx, 1975:144).

Es importante señalar en este punto, la importancia que supone para la clase capitalista despojar a la clase obrera de los medios de producción, ya que si esto no sucediera, no pudiese ser posible crear ese valor mayor al necesario para reproducirse en condiciones normales. Es decir, el obrero no se vería en la necesidad de vender  su fuerza de trabajo, y no fuese posible obtener ese valor adicional que el trabajo abstracto es capaz de generar.

De manera que el sector capitalista, paga a la clase obrera su costo diario de conservación, bajo la forma de precio del trabajo, esto es salarios; con esto, ha pagado por utilizar la fuerza de trabajo como cualquier otra mercancía que ha adquirido y, siendo el valor de uso de la fuerza de trabajo la creación de valor, el sector capitalista hará trabajar al sector obrero hasta que el valor creado supere el valor que le es retribuido, “el vendedor de la fuerza de trabajo, al igual que el de cualquier otra mercancía, realiza su valor de cambio y enajena su valor de uso.” (Marx, 1975:144).

Así, el dinero que posee el sector capitalista es utilizado para adquirir las mercancías necesarias para realizar el proceso de producción, objetos y medios de trabajo y fuerza de trabajo, pero en el desarrollo de dicho proceso, la fuerza de trabajo añade a las mercancías resultantes un plus-valor, lo cual incrementa, en la mercancía producida, el valor de lo adelantado por los capitalistas, es decir, una mercancía valorizada, la cual al realizarse mediante el intercambio, deja a los capitalistas un monto de dinero mayor al desembolsado inicialmente.

Para concluir con la diferenciación entre el proceso de trabajo y el de valorización, se puede decir que “como unidad de proceso de trabajo y proceso de creación de valor, el proceso de producción es un proceso de producción de mercancías; como unidad de proceso de trabajo y proceso de valorización, el proceso de producción es un proceso de producción capitalista, la forma capitalista de la producción de mercancías.” (Marx, 1975:147).

Por tanto, una propuesta de cambio de paradigma debe considerar alternativas al proceso de valorización como resultado de la forma social capitalista, de manera que si bien cabe un proceso de producción de valores de uso destinados al cambio, ha de replantearse la forma social de la generación de valor, en la medida que a un proceso capitalista, le es inherente la ley de acumulación de capital y los procesos de concentración y centralización del capital subyacentes.

De manera que un tipo de propiedad diferente a la propiedad privada capitalista, fundamentalmente una propiedad colectiva de los medios de producción, tendría una dinámica diferente en cuanto a la creación y apropiación del excedente de valor, en tanto si los trabajadores son poseedores de sus medios de producción, ellos rigen sus propias condiciones de producción, lo que permitiría crear condiciones para superar la categoría salario, como forma fenotípica del valor de la fuerza de trabajo y cointegradamente, el fetiche de la mercancía sobre la fuerza de trabajo.

Además, el hecho que la clase obrera pierda la capacidad de orientar su trabajo hacia un fin determinado de manera autónoma, por el control del sector capitalista, va desnaturalizando el sentido de humanidad de ésta, dado que es precisamente ese hecho lo que diferencia el trabajo humano y el trabajo que hace de manera instintiva y automática otro ser.

BIBLIOGRAFÍA

Marx, K. (1975). El Capital. Crítica a la economía política. (P. Scaron, Trad.) México D.F.: Siglo XXI.

Montoya, A. (1998). Economía Crítica. San Salvador, El Salvador: Editores Críticos.

Montoya, A. (2011). Manual de Economía Solidaria. San Salvador: Maestría en Desarrollo Local UCA.

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