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Martes , 19 Septiembre 2017
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COFRADÍAS EN EL SIGLO XXI

Miguel Ángel Dueñas Góchez*

En el siglo XVII aparecen las llamadas cofradías y hermandades, las cuales cumplían un papel importante en el sostenimiento del culto y la participación de la feligresía en la vida religiosa. Las cofradías eran asociaciones dedicadas a la organización del culto a un Santo Patrono, y que funcionaban bajo el control del Obispo. Tanto las cofradías como la Iglesia tenían distintas formas de hacer extracciones económicas a la población, que luego eran dadas a intereses a particulares.

Paralelamente, la iglesia también estructuró diversos mecanismos destinados a ejercer control, poder económico y político sobre la población, sus intereses no eran menos fuertes y por ello desarrollaron una estructura eclesial efectiva en cuanto a los objetivos de control económico. La administración de los diezmos y productos específicos, como el cacao y el añil, estuvieron mucho tiempo bajo el control de la iglesia. Por ejemplo, un rédito era destinado a pagar las misas anuales de una persona difunta o a suplir el salario o la manutención de un cura (capellanía-ejército), aunque también hubo censualistas que reinvirtieron los réditos en mejoras productivas.

Lo mismo está ocurriendo en pleno siglo XXI, la iglesia acompañando a movilizaciones políticas, apoyando a diputados. (http://ultimahora.sv/altamirano-pide-a-iglesia-catolica-no-meterse-en-politica/). Por su parte, Medardo Gómez, de la iglesia Luterana, se refiere a que las iglesias son parte de un movimiento político religioso, no partidarista, que siempre deben buscar el bienestar del pueblo. Y que, por ejemplo, en las elecciones, dentro del sistema democrático en el que se elige los Gobiernos, el papel de las iglesias es hacer un llamado a la población salvadoreña a que ejerzan el deber ciudadano, “no podemos decir por quién votar, pero si hacer un llamado”. (http://www.contrapunto.com.sv/archivo2016/politica/iglesia-y-su-papel-en-elec-ciones).

Por todo lo antes expuesto, los Estados laicos deben respetar los siguientes elementos que nos ayudarían a hacer efectiva la laicidad para políticas públicas, normativas objetivas:

*Respeto a la libertad de conciencia y de su práctica individual y colectiva;

*Autonomía de lo político y de la sociedad civil frente a las normas religiosas y filosóficas particulares; y

*No discriminación directa o indirecta hacia seres humanos.

*Lic. en Relaciones Internacionales.

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