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martes , 12 diciembre 2017
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Clima: objetivos 2030 de la UE decepciona a ecologistas, conforta a la industria

Por Patricio Arana
Bruselas/AFP

La Comisión Europea fijó este miércoles su recomendación de objetivos para el clima en el horizonte 2030, prostate que incluye una reducción de gases con efecto invernadero de 40% y una proporción de energías renovables de 27%, discount generando decepción entre los ecologistas pero satisfacción en sectores industriales.

“La acción por el clima es crucial para el futuro de nuestro planeta, troche mientras que una auténtica política energética es clave para nuestra competitividad”, indicó el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.

Los objetivos fijados por la Comisión fueron objeto de arduas negociaciones en el seno comunitario, presionado por los países miembros, algunos de los cuales, como Gran Bretaña, España o Francia, buscaban limitar la parte de las energías renovables y que estos no fueran vinculantes por país sino, como lo anunció el Ejecutivo comunitario, bajo la forma de un objetivo global para la Unión Europea.

El tercer objetivo es la eficiencia energética, para el cual no se fijó una cifra y la Comisión se limita a evocar sus “ambiciones renovadas” en la materia. Esto para que la industria europea no se vea perjudicada aún más en su competitividad.

El paquete presentado este miércoles por la Comisión repite, con ambiciones revistas a la baja, el triple objetivo definido en 2009 y que entonces fijaba para 2020 un 20% de reducción de gases con efecto invernadero (en comparación con los niveles de 1990), 20% de energía renovable y una mejora de 20% en la eficiencia energética, con los dos primeros objetivos como obligatorios.

Pero la crisis financiera, la recesión que se enquistó en la zona euro y el encarecimiento de la energía, socavaron las ambiciones. Entre 2005 y 2012 la industria europea vio aumentar un 40% la factura de electricidad y un 30% la del gas.

Como resultado la Comisión se limitó a proponer un objetivo vinculante únicamente para la reducción de gases con efecto invernadero y deja a cada Estado la libertad de definir como mejor le parezca la parte de energías renovables, fuertemente subvencionadas, en su paquete energético.

La Comisión también elaboró una serie de recomendaciones sobre las “buenas prácticas” en la exploración y extracción de hidrocarburos no convencionales, que deja lisa y llanamente las manos libres a cada país para aprovechar esta competitiva, pero criticada, fuente energética.

Con respecto al mercado del carbono, allí en donde las empresas pueden comprar “derechos para contaminar”, la Comisión propuso crear una “reserva de estabilidad” con excedentes de derechos de emisión de un 12% para mantener los precios. El objetivo es incitar a las empresas a invertir en mejoras tecnológicas menos contaminantes.

Para las organizaciones ecologistas la Comisión cedió a las presiones de la industria y presenta un paquete “sin ambición”.

“Los ciudadanos europeos pagarán el precio: menos trabajos verdes, más importaciones de costosas energías fósiles y vidas más cortas por la contaminación”, indicó Mahi Sideridou, responsable de Greenpeace.

El objetivo de 40% de reducción de CO2 “es insuficiente para que la UE participe de manera equitativa en el objetivo global de reducción de gases con efecto invernadero que se necesita para mantener el calentamiento global en niveles seguros”, agregó.

Sin embargo, para los sectores industriales las propuestas de la Comisión “van en la buena dirección” pero piden al mismo tiempo a la UE que sea “realista” en sus objetivos.

“Fijar un objetivo para el clima realista y vinculante es razonable. Necesitamos además objetivos para garantizar el suministro (de energía) y la competitividad”, estimó la asociación industrial alemana BDI.

La asociación europea de industriales, Businesseurope, estimó en el mismo sentido que “es un paso positivo que las propuestas tomen en cuenta el desafío de los altos precios de la energía en la UE”, pero urge a las autoridades europeas a “asegurarse que Europa no esté nuevamente sola a la vanguardia” de la lucha contra el cambio climático.

La responsable para el clima de la ONU, Chritiana Figueres, consideró que la propuesta envía una “señal positiva” de cara a un acuerdo internacional para el clima en 2015.

La decisión de seguir estas recomendaciones está ahora en manos de los dirigentes europeos, que deberán pronunciarse en la cumbre del 20 y 21 de marzo en Bruselas.

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