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viernes , 15 diciembre 2017
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Cinco claves de la seguridad ciudadana

Francisco Javier Bautista Lara

La “seguridad ciudadana”, de múltiples manifestaciones y multicausal, en el análisis e interpretación conceptual formal e institucional, puede resultar “animal raro” o “manoseado” que se aborda con superficialidad popular o sesgos. Requiere democratizarse para la comprensión de las personas y la discusión social, porque sus percepciones y riesgos, sus efectos cotidianos y beneficios, están presentes en la convivencia diaria, son inseparables al “desarrollo humano”. Con el ánimo de contribuir en la temática y compartir algunos referentes para su valoración y abordaje en la sociedad y sus instituciones, comparto en esta ocasión cinco vínculos claves entre ocho variables principales que es necesario observar. Menciono con brevedad estos conceptos prácticos y dinámicos que ojalá, estimado lector, les sean útiles:

1)- Mayor participación ciudadana en la prevención, lleva a menor inseguridad (objetiva y subjetiva). Entre participación ciudadana e inseguridad existe una relación inversa. La comunidad es la principal artífice de su convivencia segura, desde allí deben encontrarse soluciones sostenibles, es en la esfera local-comunitaria en donde las instituciones públicas deben interactuar para el abordaje de las vulnerabilidades que generan violencia, lo que es indispensable para la paz social para una sociedad sana, -no libre de conflictos-, pero capaz de abordarlos oportunamente.

2)-Mayor confianza institucional y social lleva a menor percepción de inseguridad. Existe relación inversa entre confianza e inseguridad. La percepción, -ámbito subjetivo de la inseguridad-, no reaccionamos al “riesgo objetivo”, sino al percibido, determinado por prejuicios, temores y creencias, ante la “calidad” de la información que conocemos. La confianza hacia la policía y hacia los demás (interpersonal) mejora la comunicación y viceversa, facilita la participación y lleva a la solución pacífica de los conflictos.

3)-Mayor cifra oscura (hechos delictivos no denunciados) implica menor confianza institucional y social. Hay relación inversa entre cifra oscura y confianza. Se estima que un poco más del 50% de los delitos que ocurren se denuncian. Denunciar un hecho es obligación ciudadano y derecho de las víctimas; las personas no acuden a las instituciones a denunciar por miedo, desconfianza y falta de interés. Conocer los delitos que ocurren reduce la impunidad, mejora la convivencia e identifica la magnitud-características del fenómeno en la sociedad para la prevención.

4)-Mayor fuerza policial (humana, técnica y legal) lleva, ante graves alteraciones al orden público o multitudes con riesgo de violencia (o situación de alta violencia delictiva y social), a menor contundencia, -entendemos daño-. Es decir, hay relación inversa entre fuerza policial y contundencia de la actuación. Escasa “fuerza policial” (baja), insuficientemente entrenada, motivada y equipada, frente a multitudes alteradas o hechos delictivos graves que rebasan, tienen, en el ejercicio de la actuación e intervención, alto riesgo de provocar daño a otros o a ellos.

5)- Mayor ocurrencia de hechos delictivos graves lleva a menor denuncia de hechos delictivos menos graves. Nos podemos engañar si sólo observamos el registro de la menor cantidad de delitos y no observamos la proporción entre los más graves (cuya cifra oscura es menor) y los menos graves (cuya cifra oscura es mayor), y si no relacionamos lo anterior con la variación de la “no denuncia” (cifra oscura).   

En estas cinco interrelaciones hay tres variables fundamentales: i) participación ciudadana, ii) fuerza policial y iii) confianza institucional y social. Sin participación ciudadana es imposible la prevención efectiva y la seguridad ciudadana, los actores sociales-comunitarios, motivo y fin de la seguridad ciudadana, del Estado y sus instituciones por el “bien común”, no pueden estar ausentes del ejercicio preventivo y coercitivo de la acción policial y estatal. La fuerza policial, con personal profesional competente, organización y funcionamiento acorde a la naturaleza de los fenómenos que enfrenta, con marco normativo pertinente y calidad técnica posible, permite actuaciones eficaces, genera confianza y provoca mínimo daño al intervenir. La confianza no es más que el vínculo de respeto-credibilidad de la sociedad hacia las instituciones, se construye por la interacción en el cumplimiento de su misión (propósito), es consecuencia de la que capacidad estatal (policial) para atender las demandas cambiantes y diversas de la comunidad. Sin lugar a equivocarnos, mayor participación ciudadana, mejor competencia de la fuerza policial y mayor confianza llevarán a mayores niveles de seguridad y viceversa.

fjbautista2013@gmail.com

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