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Martes , 19 Septiembre 2017
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Análisis económico en El Salvador 2016-2017

Carta Económica
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SEGUNDA PARTE

Como decíamos en la primera parte de este artículo, las perspectivas de estancamiento  pueden pasar a una crisis de caída del PIB, esto  puede ser resultado de varios aspectos: la cada vez más difícil situación del Estado para conseguir financiamiento lo cual se materializa más con las calificaciones que el  país ha recibido de las dos calificadoras de riesgo internacional que han puesto al país en una calificación B, lo que implica que el país tendrá que pagar en los nuevos bonos o letes a colocar en el mercado el 10% o más de intereses, para este año Fitch calcula que el Estado necesitará 1,300 millones de emisiones o préstamos, profundizándose la trampa de la deuda, su efecto en las finanzas públicas menor gasto del Estado en reactivación de la demanda nacional; la perspectiva real de una disminución de las remesas de los Salvadoreños que residen en Estados Unidos por la agresividad del Presidente Trump contra los migrantes los cuales al sentir inseguridad o sean algunos deportados las remesas caerán; las perspectivas de una crisis en los Estados Unidos producto del rompimiento del esquema globalizado montado por las transnacionales norteamericanas y de otros países, que ahora se ven amenazadas de entrar a una economía mundial  de guerra de aranceles y restricciones al libre comercio, que ha favorecido a la economía norteamericana, dado que de hecho la ha financiado por la supremacía del dólar y los tratados del libre comercio como el NAFTA Y CAFTA; es a partir de este factor que cuestionamos las proyecciones para el año 2017, estas fueron hechas en una perspectivas de un comportamiento estable de la economía mundial y sin tomar en cuenta la verdadera crisis estructural del país en los ingresos de la población, la baja inversión, perdida de competitividad, etc. En esta segunda parte del artículo completamos el análisis a partir de los siguientes problemas:

Problemas en la balanza comercial

Otro de los problemas enfrenta nuestro país desde hace varios años es el desbalance comercial durante los últimos 11 años de 2006 al 2016. En el año 2006 el déficit comercial fue de $4,033 millones, que representó 21.7% del PIB en ese año, para el año 2008, año previo a la crisis económica mundial, este déficit llegó a representar un 24.2% del PIB, lo cual demuestra claramente un problema de la economía en su marco de apertura, o sea, de cada dólar de PIB generado, 0.24 centavos se iban en cubrir el déficit comercial.

El saldo negativo que ha mostrado la balanza comercial en los últimos años es producto de la crisis de producción y una marcada dependencia a las importaciones lo cual se traduce en un estancamiento de las fuerzas productivas de nuestro país, a la par que existe una capacidad productiva no utilizada en el país superior al 50% de la capacidad instalada, lo que quiere decir que tenemos una crisis de sobreproducción, es por lo que al analizar como la situación económica del país se caracteriza a la par de una demanda deprimida, dentro de la cual las bajas exportaciones juegan un papel importante. Por otra parte nos podemos dar cuenta que a lo largo de estos años el creciente déficit, ha sido producto de una pérdida de competitividad de la economía, que muestra una elasticidad mayor del Producto Interno Bruto con relación a las importaciones, más que con las exportaciones El saldo negativo y el peso en el PIB en el período analizado pasó de 21.7% en 2006 a 15% en noviembre del 2016, con un déficit absoluto en la Balanza Comercial de 4,095 millones de dólares. Este porcentaje no expresa una mejor importante en las exportaciones, sino una disminución en las importaciones por la baja actividad económica en una economía de ensamble, lo cual podría significar que la crisis de sobre producción en cuanto a la capacidad instalada en el país para producir de profundiza.

Abandono del aparato productivo: Análisis del crédito por sector económico

Al realizar un análisis del crédito por sector económico, nos damos cuenta que no existe ningún interés en estimular el crecimiento y desarrollo económico y social del país. Ya que como lo refleja el cuadro siguiente donde se pueden observar por un lado los sectores generadores de riquezas los cuales han perdido importancia ya que solo ha tenido un crecimiento de 281 millones en 11 años, pasando de 1,666 millones de dólares en 2006 a $1,947 millones a septiembre del 2016. Lo anterior implica como ya mencionamos que la crisis de sobre producción es igual producto de la política de la banca privada de no atender con financiamiento a los sectores reales del país o sea los que producen riqueza y por lo tanto el sistema financiero es culpable por esa crisis de sobre producción, esto sería diferente si tuviera un BCR con todas sus funciones estableciendo topes de cartera y  definiendo tasas de interés.

Vemos por ejemplo un sector agropecuario totalmente abandonado en el año 2006 tenía un saldo de créditos por 301 millones de dólares, y para el año 2016 este solamente se incrementó en términos nominales en $73 millones, es decir, pasó a $374 millones al año 2015, sabemos que este crédito se concentra en la actividad del café y la caña y además en los grandes productores y beneficiadores, , si comparamos que el país ha llegado a producir más de 4 millones de quintales oro y el año 2016 produjo al rededor de sólo 700 mil quintales, es así que en café tenemos esa crisis de una capacidad productiva no utilizada del 82.5%. Por otra parte la adquisición de vivienda es el único sector que ha visto una mejoría, y es que en 2006 cerró con un monto de 1,900 millones de dólares y, a septiembre del 2016, el crédito ascendió a $2,416 millones, es decir, hubo un crecimiento del 27%; esta política de la banca privada ha hecho quebrar muchas industrias en el país.

Pero es al consumo al que se le otorgó el mayor monto de crédito, ya que en el año 2006 representaba el 20.8% del total, y en septiembre del 2016 es el que mayor porcentaje representa del total de créditos otorgados, con el 34%.

El resto de sectores de la economía que desarrollan diferentes servicios para los hogares y el aparato productivo, tuvieron un incremento en su cartera de 2,798 millones dólares.

Como se puede observar los sectores con más peso en la cartera de crédito del sistema financiero es el destinado al consumo, el cual tuvo un incremento de 2,178 millones de dólares del 2006 a septiembre del 2016  y de la adquisición de vivienda, con un incremento en su cartera total de $516 millones, con la característica que por ser un país que importa casi el 40% de su PIB mucho de ese crédito es para financiar las importaciones y no para incrementar la demanda interna. O sea tenemos una crisis de sobre producción – por tener una alta capacidad de producción instalada no utilizada- y una crisis de demanda en parte por el nivel de apertura de la economía como hemos analizado.

Deterioro Fiscal y Presupuesto 2017.

Los resultados negativos de las finanzas públicas del año 2016, vienen como resultado de factores económicos y políticos, que han generado una bomba de tiempo fiscal. Entre los factores económicos encontramos las bajas tasas de crecimiento económico, que se han traducido en un ciclo de lento crecimiento, recesión y estancamiento, que han dejado sin efecto las estimaciones de crecimiento para 2016 que oscilaban entre 2.1 y 2.6%; un déficit de balanza comercial de igual forma cíclico sin mejoras, disminuyendo de 2015 a 2016 en 404.28 millones de dólares, debido a que las importaciones han disminuido en 566.13 millones de dólares y por otro lado las exportaciones de igual forma han disminuido en 161.85 millones de dólares.

Además, la tendencia de la estrategia económica se ha basado en articular una tercerización de la economía, que trae consigo un bajo desarrollo de las fuerzas productivas, sin desarrollar economías de escala basadas en la productividad, sino que se inserta en la competitividad a través de bajos costes labores, provocando un estancamiento de las fuerzas productivas y alentando un mercado deprimido que estimula la promoción de inversiones a la exportación,  y la salida de capitales bajo una lógica de inversiones rentistas.

La lógica de un circuito transnacional de acumulación ha orientado una economía de servicios, anclado a la liberalización comercial, la privatización de los servicios públicos y un esquema monetario dolarizado, y los TLCs, estableciendo limitados márgenes de maniobra para estimular el crecimiento económico. Ahora bien, revisemos los esfuerzos del actual gobierno para resolver estos problemas.

La situación del sector público no financiero, durante estos dos últimos años 2015-2016, ha mantenido el régimen deficitario que viene de años anteriores, para 2015 este fue de 851.04 millones de dólares, que representó el 3.27% del PIB de ese año, mientras que para noviembre de 2016 el déficit fiscal es de 371.11 millones; el comportamiento de este déficit viene dado por las obligaciones que genera la deuda al Estado salvadoreño, en 2015 se desembolsó en intereses, amortización y pago de pensiones 1,470.35 millones de dólares, es decir, 72.65% más que el déficit registrado; mientras que hasta noviembre de 2016, estas obligaciones crecieron a 1,506.33 millones de dólares, siendo superior en 4.06 veces más que el déficit registrado hasta noviembre del 2016, por lo que podemos afirmar que se vuelve necesario que se tomen medidas como la negociación de la deuda  a partir de pedir una moratorio a la banca multilateral y una condonación de la deuda bilateral, igual es urgente la reforma al sistema de pensiones actual, volverlo un sistema  publico, que permita garantizar la cobertura de esta obligación, para generar un alivio a las finanzas públicas y la reducción y/o eliminación del déficit fiscal, y reestructurar este sistema para mejorar las pensiones a los trabajadores ya pensionados y por pensionarse, o sea no buscar una solución que sólo tome en cuenta el problema fiscal.

A continuación se analizan los ingresos tributarios que representan el 75% de los ingresos del SPNF, para ver qué tanto la carga tributaria está orientada hacia los hogares y hacia las empresas. De 2014 a abril de 2016, los tributos pagados por los asalariados representaron un promedio de 75% anual de los ingresos tributarios totales, mientras que las empresas aportaron en promedio apenas el 25%.

En el 2014 el total de impuestos pagados por las familias salvadoreñas fue de 2,879.3 millones de dólares, lo que representó una fiscalidad del 24.2%, es decir, que de cada dólar destinaron 24.2 centavos a los impuestos, mientras que las empresas en ese año aportaron en tributos 989.8 millones de dólares, por lo que, comparado a los ingresos estimados para ese año  reflejaron una carga tributaria de 5.1%; para  2015 y 2016, el panorama sigue igual, ya que según lo proyectado para 2016 la carga fiscal de los hogares es 25.3% con respecto a sus ingresos, mientras que las empresas tienen una carga tributaria de 5.2%, no obstante el FMI hace una recomendación al Estado de incrementar el impuesto al consumo directo que tienen los hogares, es decir, el IVA a 15%, aunque ya se escucha que por la crisis fiscal el porcentaje que ahora esta manejando el FMI es del 16%.

Con el escenario que plantea el FMI, de incrementar el IVA al 16%, significaría un incremento en la carga tributaria de las familias a más del 29.6%, agravando las condiciones de vida de los salvadoreños, y en realidad se estaría dejando de lado el verdadero problema del desajuste fiscal el cuales son la evasión y elusión fiscal, que en 2016 se proyectan en 2,673 millones de dólares, lo que representaría más de la mitad de los ingresos tributarios proyectados de ese mismo año.

Con la mala práctica del gran empresario salvadoreño de ejercer elusión y evasión fiscal, el Estado deja de percibir grandes cantidades de ingresos los cuales podrían dirigirse a programas sociales, e  impulsar el desarrollo de la población, a parte, de esto, el gobierno se ha tenido que enfrentar a la Sala de lo Constitucional, la cual ha frenado varios proyectos de ley para incrementar impuestos a las grandes empresas, como lo sucedido en abril de 2015, cuando la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró inconstitucional el artículo 77 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), que establece el pago del 1 % calculado sobre los activos netos de las empresas, y por lo contrario, no se ha manifestado en los nuevos impuestos imputados a la población en general, como el impuesto al consumo de telecomunicaciones, para contribuir a la seguridad con lo que se le incrementó la carga tributaria a los hogares salvadoreños, alternativa que se gestó para poder suplir la decisión de la Sala de frenar 900 millones de dólares, dinero que se destinaría al combate de la delincuencia que sufre el país, estas acciones las ha tomado la Sala de lo Constitucional atendiendo a lineamientos políticos  de la derecha para la de desestabilización del Gobierno actual.

Esto se ve reflejado en el desfinanciamiento que se hace al Presupuesto 2017 en concepto de Gastos en Desarrollo social, dejando de cumplir sus compromisos con la población como analizamos a continuación; en el cuadro siguiente podemos ver que este gasto se reduce en $129 millones, destacando que el gasto en Educación y Salud virtualmente se mantiene estancado, o sea que en términos reales, la capacidad de atender estas necesidades se reduce la capacidad de gasto como resultado de la inflación  del próximo año. Lo anterior quiere decir que la reducción de $129 millones del gasto de desarrollo social, todavía sería mayor a $129 millones de dólares, por ejemplo, si la inflación fuera del 3%, la reducción total del gastos en términos reales será de 134 millones de dólares, es decir que  se dará menor atención a este gasto estratégico, pero si cubriremos el gasto más  fuerte del Estado que es el servicio de la deuda.

Para ver un  poco más en detalle este problema del gasto social, analizaremos dos cuadros más: el Gasto en Programas Sociales y el Gasto en Subsidios.

En cuanto al gasto en programas sociales, en términos monetarios se mantiene estancado entre el año 2015 y el año 2017, aunque relacionando el año, en el 2015 y el 2017 estos programas se reducen en $15.5 millones de dólares. Hay dos programas que se ven reducidos fuertemente, el Programa de Ciudad Mujer que entre el año 2016 y el  2017 se reduce en 10.7 millones y el programa de Agricultura Familiar que igual entre el año 2015 y 2017 se reducen en 7 millones de dólares. Este último de por sí ya es bajo y su peso está en el subsidio que se le da en semillas y abono a los campesinos pobres.

Por último, analizamos el tema de los subsidios que en artículos anteriores hemos abordado a fondo, y por eso ahora lo haremos brevemente, a partir del presupuesto del año 2017. Primero decir que estos subsidios entre el año 2013 y el año 2017 han sido reducidos en un 72% pasando de 356.4 millones a $158, en el periodo mencionado. Ya hemos argumentado por qué consideramos que esta disminución en los subsidios es una medida neoliberal equivocada desde el punto de vista social y desde el punto de visto de incentivar la demanda interna para buscar un mayor crecimiento económico, a partir de una mayor demanda de los hogares pobres y medios, que son los que más capacidad tienen de impactar la demanda por su precariedad en sus niveles de consumos.

Por otra parte, como se ha demostrado estos sectores no son un problema para la finanzas públicas, sino es bajo una visión neoliberal, siendo la deuda y el servicio de su deuda el factor principal, como puede verse en el cuadro siguiente, destacando que el servicio de deuda reflejado en el cuadro está subestimado, si lo comparamos con los datos del FMI ya mencionado, que totaliza un servicio para el 2017 de $1,784 millones. Por otro lado, hemos demostrado que los hogares son los que pagan el 75% de los impuestos, por lo cual en realidad ellos no reciben subsidio, sino que una pequeña devolución de los más de $3,000 millones de dólares que pagan de impuestos.

El papel del Estado en la Demanda Interna

Si se analiza el conjunto de la economía, el Estado es el agente individual más grande que existe en esta área, no hay otra unidad económica, llámese hogar o empresa que tenga, por si sola, la incidencia que tiene el Estado en cuanto al impulso de la economía por el lado de la demanda, el cual en el próximo año tendrá una ejecución presupuestaria como ya se vio de casi 5 mil millones de dólares. Lo anterior, hace necesario saber en qué gasta el presupuesto el Gobierno, para determinar cuándo va de manera directa al estímulo, ya sea por el lado del gasto de los hogares o de la inversión, y cuánto se va en enfrentar los compromisos financieros del Estado, los cuales no impulsan la demanda.  Según las proyecciones del FMI para el próximo año el Estado tendría un servicio de la deuda de $1,744 millones entre intereses, pago de principal y deuda previsional, si a esto le restamos la proyección de desembolsos de nueva deuda de $377 millones, el balance neto por los compromisos financieros sería de $1,407 millones que tienen que salir del presupuesto. Por otra parte, el mismo FMI proyecta unos requerimientos de financiamiento del Gobierno central, de $2,101 millones de dólares para el año 2017.

Dentro de los impactos directos para hacer crecer la demanda interna, está el pago de salarios, el cual significa $1,785.7 millones de dólares, pero que con relación al año pasado sólo presenta un incremento de $45.3 millones de dólares, o sea, un incremento marginal; el otro gasto que impacta la demanda son los gastos en Bienes y Servicios que ascienden a $370.9 millones, rubro que experimenta una reducción de $79.3 millones. Si comparamos estos gastos hay una reducción neta en estos que impulsan o desestimulan la demanda de $34 millones, es decir que tenemos un presupuesto que, en términos de impulsar la demanda, demuestra el carácter recesivo del gasto.

A los gastos anteriores que impactan la demanda, debemos agregar aquellos que el Estado financia por medio de la partida Gastos de Capital, que se estiman en $751.6 millones, orientadas a las Transferencias de Capital con un monto de $458.3 millones, compuestos por el Financiamiento a los Gobiernos Municipales con $343.7 millones, que son gastos para proyectos municipales y un 5% para apoyo al financiamiento. Es importante resaltar que parte importante de este presupuesto se va en pago del servicio de la deuda de los municipios que no es despreciable. Además, en esta partida se encuentran los programas de Erradicación de la Pobreza, Prevención de la Violencia y Compensación a Víctimas del Conflicto Armado, pero que tienen un monto marginal de apenas $37.0 millones, igual está el Bono de Gratuidad de la Educación Media $20.9 millones, el Presupuesto Escolar $25.0 millones, entre otros.

En cuanto a la inversión directa en infraestructura esta apenas será de $182.6 millones, una inversión bajísima; esta se complementa con la inversión a partir de préstamos y donaciones, pero que como ya vimos en las proyecciones del FMI los desembolsos de préstamos programados para el año 2017 mínimamente serían de $377 millones de dólares.

Como ya se analizó en las proyecciones del FMI los gastos por servicio de la deuda para el 2017 se estimaron en $1,784 millones; esto contrasta con lo mencionado en el presupuesto en cuanto a Gastos Financieros y Otros que el Gobierno tiene presupuestados en $669 millones de dólares. Recordando que el FMI igual estima que los requerimientos de financiamiento del Gobierno para el próximo año serían de $2,101 millones.

Resumiendo, el gasto del presupuesto es de carácter recesivo, cuando vemos que el gasto total apenas se incrementaría $97 millones, que escasamente representa una tercera parte del 1% del PIB proyectado. Analizando el gasto, vemos que el gasto corriente mínimamente crecería $55 millones de dólares y el gasto en capital $26.5 millones, o sea que el estímulo adicional a la demanda por parte del Estado para el próximo año apenas sumaría $81.5 millones, lo que representa una tercera parte 1% del PIB estimado para el próximo año. Está claro, por el lado del estímulo a la demanda, que el presupuesto del año 2017 no tiene ningún peso en las posibilidades de crecimiento de la economía, más cuando a este presupuesto de gasto se le agrega el problema del gasto en el servicio de la deuda, que forma parte de este gasto global.

Una frase final, la política pública del gasto es recesiva, la política financiera que aplica el Sistema Financiero Privado es recesiva, nuestra inserción en el comercio mundial es recesiva como lo demuestra la balanza comercial, la inversión del Estado es marginal y recesiva, la inversión privada igual es marginal y recesiva, la fuga de capitales de parte de las trasnacionales y las grandes empresas del país es recesiva y la trampa de la deuda y su alto servicio es recesiva, la política fiscal hacia los hogares actual y en perspectiva es recesiva, por lo que concluimos de donde crecerá la economía, agregándole a esto el problema potencial de reducción de las remesas. Hace un convenio con el FMI profundizará el carácter recesivo ya analizado del modelo económico neoliberal, por lo que las perspectivas son de crisis y recesión. Los 1,300 millones de dólares anunciados en el área de construcción para los próximos años, no tiene capacidad de revertir nuestras afirmaciones.

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