web analytics
viernes , 17 noviembre 2017
Inicio » Suplemento Tres Mil | 3000 » ALGO SOBRE LA LLUVIA
ALGO SOBRE  LA LLUVIA

ALGO SOBRE LA LLUVIA

 

Nelson Brizuela

Poeta (1955-1990)

Uno se enreda con el destino. Llega en el tiempo exacto a la cita. Se pone su traje negro y sale sangrando por las plazas y los bares; por las calles donde niños y vendedores de periódicos se gritan y se quitan la comida de la boca. Uno sueña con tener todo lo que el mundo puede dar para tirarlo a la garduña y sufre terriblemente al sentir que las aceras están hechas de concreto y que los dientes no están garantizados contra golpes. Entonces empieza a caminar a las estrellas y a conocer el secreto de la lluvia…

Porque la lluvia no sólo es el semen que recibe la tierra ocasionalmente; la lluvia también cae para fomentar el masoquismo en los poetas, remedy goza sutilmente al vernos temblar cuando se desliza en la ventana. Aquí se recuerda lo pasado; porque la lluvia es la continuación del camino hacia el amor y hacia la infancia, por eso uno adora los charcos y el viento, y las piedras y las hojas y la grama, y ansía tener una mujer que esté callada y entienda totalmente nuestro abrazo.

La lluvia es un poema líquido cuando cae en la trampa de la nostalgia y la nostalgia hiere cuando explota y en la calle lluvia y nostalgia son la misma cosa, porque ambas mojan con su saliva infantil suavizando el día y la mirada.

Todo es lindo cuando llueve. Hasta la ausencia y el desconcierto toman un matiz más claro y la muerte se aleja bruscamente de la boca y si es de noche, los faroles chorrean luz desde los poste. Uno se enreda con la lluvia. Llega en el momento exacto a la cita. Quisiera que todos los días tuvieran su ratito de lluvia y ponerse feliz su traje negro y salir a la calle fumando un cigarrillo y ver a los niños y a los vendedores de periódicos quitarse la comida de la boca y oírlos mentarse la madre a grandes gritos y entrar a los bares y caminar por las plazas o sencillamente ver caer la lluvia desde cualquier sitio de San Salvador y empaparse totalmente, para saber que aún tenemos los pies en esta tierra.

Poema extraído de La Piscucha, vuelo No. 2, Marzo-abril de 1979.

 
A %d blogueros les gusta esto: