web analytics
lunes , 25 septiembre 2017
Inicio » Letras y Arte » La misión de restaurar y conservar el patrimonio cultural
La misión de restaurar y conservar el patrimonio cultural
Restauración del Cristo Negro de San Bartolomé Perulapía. Foto Diario Co Latino

La misión de restaurar y conservar el patrimonio cultural

Colaboración Secultura

Creados en 2009, con el apoyo de la Cooperación Italiana para el Desarrollo, los dos laboratorios del Departamento de Conservación de Bienes Culturales Muebles de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural de Secultura ya han dado sus frutos.

El Departamento de Conservación es dirigido por Jorge Orellana, quien asegura que en los últimos años se han restaurado más de cien bienes culturales: Esculturas en madera, cemento y hierro; cerámica arqueológica, murales y lienzos.

El trabajo es realizado por restauradores salvadoreños que se formaron con expertos italianos del Instituto Ítalo Latino Americano (IILA) entre 2009 y 2012.

El departamento tiene tres unidades: Cerámica, Escultura en Madera Policroma, y Pintura Mural y Caballete, a cargo de los especialistas Henry Sermeño, Misael Cuéllar y Wilson Alfaro, respectivamente.

Uno de los laboratorios está ubicado en el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA) y el otro en la Casa Barrientos, de Izalco, el cual es dirigido por la maestra Claudia Ramírez.

Estos son algunos de los bienes culturales restaurados en los últimos años: la imagen del siglo XVI de la Virgen Nuestra Señora de Las Nieves de Conchagua, La Unión, fue restaurada entre 2015 y 2016. La imagen de bulto llegó en 1593, con los misioneros franciscanos que se asentaron en las orillas del Golfo de Fonseca y fundaron el convento de Nuestra Señora de Las Nieves. En 1684, las poblaciones del Golfo fueron atacadas por piratas ingleses que incendiaron el convento y los pueblos circundantes, entre los cuales se encontraba Santiago de Conchagua, cuyos habitantes rescataron a la Virgen.

El proceso de restauración fue largo e intenso, pues tenía el antebrazo derecho destruido. “Estaba quemado y fue reemplazado con macilla y madera, es decir, un brazo postizo”, dice el restaurador Wilson Alfaro, quien agrega que la imagen estuvo también “a merced de la humedad y eso hizo que se llenara de plaga”. El color dorado de la pieza se restauró gracias a que en pequeñas partes “presentaba evidencias de la policromía” y esa fue la guía para recobrar su color original, usando elementos y materiales parecidos a los originales.

El mural “La explotación campesina”, del pintor José Mejía Vides, estaba entre las ruinas del antiguo cine Libertad, de San Salvador. En 2014, fue extraído en bloques, que luego fueron montados a la entrada de la Sala de Migraciones del MUNA. El proceso de recuperación de la obra incluyó la integración de fragmentos sueltos, resanado de grietas y reintegración de la pintura, usando colores y materiales iguales o parecidos a los originales.

En 2013, la Fundación Nacional de Arqueología de El Salvador (FUNDAR) realizó un hallazgo en el Parque Arqueológico Cihuatán o “Lugar junto a la mujer”. En el sitio se encontraron 160 fragmentos de cinco o seis  esculturas felinas, una de las cuales fue restaurada por el equipo de especialistas quienes completaron las partes faltantes de la pieza basándose en las evidencias físicas de la pieza misma, la cual puede apreciarse en la Sala de Migraciones del MUNA.

En marzo de 2015, fue restaurada la escultura —de tres metros de altura— del beato Óscar Arnulfo Romero, la cual presentaba daños a causa del medioambiente y del vandalismo, siendo los más evidentes la mutilación de la mano derecha.

Para restaurar la imagen “se hizo una mano con plastilina y, una vez que se tenía el prototipo de mano, fuimos a la escultura para hacer los ajustes y ver la forma en que iría colocada según las medidas proporcionales. Luego, hicimos el molde en yeso para poder hacer el vaciado con la mezcla de resina y polvo de mármol. Una vez que se secó la mano se procedió al lijado, pulido y retoques”, explica el jefe de Conservación, Jorge Orellana.

Cristo Negro en su iglesia de San Bartolomé Perulapía.

“La misión es el rescate y la promoción de los bienes culturales muebles”, dice Orellana, quien destaca la restauración de El Nazareno de Sonsonate y el Cristo Negro de San Bartolomé Perulapía, los cuales tienen “mucho valor y significado dentro del patrimonio cultural y religioso de los salvadoreños”.

El Departamento de Conservación de Bienes Culturales Muebles cumple una labor social con las comunidades que desean restaurar sus bienes culturales. El trámite inicia con una solicitud a la Dirección Nacional de Patrimonio, que da paso al proceso que llevará a la restauración de la pieza.

A %d blogueros les gusta esto: